PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Tengas primos y los contrates

LOS primos de segundo grado están de moda en la actualidad sevillana. Los primos de grado uno son los ciudadanos que asisten, con desencanto, vergüenza ajena o indiferencia, primero a la negación de la amistad y después a la negación del trato de favor. El caso que ahora está más palpitante es el descubrimiento de los contratos que logra en el Ayuntamiento un primo segundo de Lolo Silva. Lo que de verdad debe llamar la atención es que siempre los logra con delegaciones, distritos o empresas municipales que dirige políticamente IU. Gran especialización, sin duda, pues son muchos más los departamentos que controla el PSOE. O es muy competitivo cuando opta a los contratos que gestionan dirigentes de IU, o no le hacen caso en los que deciden políticos socialistas, que también tienen lista de espera de allegados y adláteres para satisfacerles.

Ha hecho bien la Asociación de la Prensa en salir al ruedo político para desmontar las acusaciones que el grupo municipal de IU ha hecho contra los medios de información por dar detalles de este asunto. Una vez más, querían demonizar a los periodistas porque les ponen en un serio aprieto. Las mentiras tienen las patas muy cortas. No sólo son torpes sino que además son comunistas que, a la primera pregunta sobre el parentesco y los contratos, imitan a Pedro negando conocer a Jesucristo. Y a la tercera acaban admitiendo que el primo tiene tal relación con el delegado municipal de Juventud y Deportes que le acompañó en la carroza de la Cabalgata cuando salió de Gran Visir, vivencia que no se comparte con cualquiera. Ni siquiera con cualquier primo.

Cuando los autoproclamados valedores de la izquierda y de la ética no imitaban tan bien a la derecha en el manejo del poder, hubieran sido los primeros que llamaran a la Asociación de la Prensa para denunciar por qué no se informaba de los enchufes. Como tampoco ellos creen en la libre concurrencia de méritos, porque en Sevilla se instituye un capitalismo de casino provinciano, no sólo es que todos parecen iguales, sino que en verdad lo son.

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