La ventana

Un problema que se multiplica en versión nocturna

ESTÁ la ciudad, absolutamente toda la ciudad, incluido ese corazón de ella que debiera estar más protegido, al pairo de cualquier esaborición a través de unas madrugadas que se hacen inquietantes porque la guasa puede surgir en cualquier momento al revuelo de un quítame allá esas pajas. Salía ayer un reportaje modélico de Paco Correal sobre la calle Jesús del Gran Poder colmada de coches que la hacen insufrible. Esa es la crónica diurna y no pasa de ahí, aunque sea mucho pasar. Por la noche se acrecienta el problema en ese tramo que va de Santa Ana a Hombre de Piedra, pues aunque no hay tantos coches como a pleno, a la luz de la luna son menos pero mal avenidos, cruzados, en dirección prohibida y con un personal que parece compuesto por lo mejor de cada casa y como si en cualquier momento pudiese surgir la bronca por una mirada o una reprobación. Y ni un solo guardia, oiga, ni uno solo.

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