Agostados

Juan M. Marqués Perales

El puente de Pepe

ERA el feo de ZP. Y el malo. Con esa mirada de siniestro funcionario de la policía secreta del zar, fue apuntando en una libretita los votos que iba consiguiendo para su señor en aquel congreso del año 2000 en el que logró elevar al joven leonés a la categoría de secretario general del PSOE. Después vino su mutación: se afeitó la barba, adelgazó unos kilos, se apañó otro corte de pelo, desarrolló una potente campaña de relaciones públicas para contrarrestar a la meritocracia y se hizo ministro, de Fomento. Dejó la sede de Ferraz en manos de la inexperiencia irrecuperable, pero en pocos meses solucionó todos los asuntos que nuestra paisana Magdalena Álvarez dejó empantanados, metió en cintura a los señoritos aéreos, y aún llegó a más cuando Zapatero se lo ordenó: se transmutó en ministro de Desfomento. Que eso sí que es difícil. Recortar 6.200 millones de euros en obra pública. José Blanco, que éste es el personaje, ha reconocido esta semana que la amputación en infraestructuras quizás haya sido excesiva, Zapatero lo anunció de otra forma en su encuentro real en Marivent, aunque los mercados, que sobreactúan más que Jack Nicholson, se volvieron a caer. El caso es que José Blanco ha indultado dos o tres obras básicas para Andalucía: la mejora de la entrada por Despeñaperros, puede que algo de la A-7 en la costa mediterránea y el puente de la Bahía de Cádiz, el de la Pepa, llamado así porque debe estar inaugurado en 2012, fecha de conmemoración de la primera Constitución española. Como al PSOE gaditano aún conserva algo de poder, Luis Pizarro, Rubalcaba y Chaves se empeñaron en convencer a Blanco de que recuperase el objetivo de finalizar este puente -350 millones de euros- en 2012. Pizarro se pertrechó de argumentos en una visita que Blanco realizó hace varias semanas a Algeciras: las había políticas, técnicas y económicas. Antes de que la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, patrocinase su manifiesto en favor de la obra y buzonease la ciudad, el mecanismo se había puesto en marcha ante la incredulidad de muchos. Sí, se hará el puente en el entorno del Doce, pero, como le dice Pizarro: "Ya puestos, Pepe, que la obra esté inaugurada al menos cuando se celebre la Cumbre Iberoamericana". Y antes de las elecciones de 2012. Y eso Pepe lo entiende muy bien.

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