Por montera

Mariló Montero

El punto G de los G

CUANDO un racimo de políticos se reúne para debatir asuntos de trascendencia internacional suele denominarse "Grupo" y, dependiendo del número de sus miembros, la séptima letra se acompaña de una cifra. El G4 abarca a cuatro de los miembros europeos del G8. El G8 llegó a serlo después de que el G6 pasara a G7, más Rusia, y que podría convertirse en G9 si aceptaran a China. Existe un vacío numérico hasta el G20, una fusión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales, más Zapatero. ¿Entonces, G21? De ahí pasamos al G24, cuyos integrantes acometen similares asuntos. El G33 infringe su número, ya que es una asociación de más de cuarenta países preocupados por los agricultores. En resumen, que existen varios grupos políticos internacionales asociados según sus intereses y poderes. De los resultados y maneras ya estamos al tanto: dudosos.

La noticia es ahora el nacimiento del G10 -no se me líe-, un grupo integrado sólo por mujeres. Ha sido creado en Kenia al objeto de presionar a los políticos para que superen las graves divergencias existentes entre el presidente Mwaki Kibaki y el primer ministro Raila Odinga. El fundamento de la negociación ha sido el remarcado por la directora ejecutiva de la Federación de Mujeres Abogadas, Patricia Nyaundi, quien sostiene que "grandes decisiones se han tomado durante una charla de almohada". O sea, que han convocado una huelga de sexo. La cuestión es que durante siete días las señoras han alentado a las mujeres kenianas, entre ellas a las esposas de los dos líderes en cuestión, a "cruzarse las piernas" hasta que la coalición ejecutiva se sentara a negociar la paz. Siete días de abstinencia que han dado su fruto en un país donde el sexo se practica a diario. Donde es el pan de cada día. Donde las mujeres, en demasiados casos, no pueden decir que no. Los hombres afectados han vivido desconcertados y enloquecidos esta huelga que habría liderado la mismísima Lisístrata, una matrona ateniense, sagaz y enérgica protagonista de la obra de teatro más famosa de Aristófanes. Lisístrata, harta de las guerras entre atenienses y espartanos, convenció a todas las esposas de los guerreros para que no tuvieran sexo con sus maridos hasta que éstos firmaran la paz.

¿Qué significa el sexo para hombres y para las mujeres? Podríamos remitirnos a Woody Allen, quien sentenció: "Para los hombres existen dos cosas muy importantes en el mundo: una es el sexo, de la otra no me acuerdo". O la de Jacqueline Kennedy, quien a sabiendas de su poder soltó aquello de que "una de las cosas más negativas de la vida es el sexo, ya que se te arruga la ropa".

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