Crónica personal

Pilar / cernuda /

e l quinto lehendakari

ÍÑIGO Urkullu se ha convertido en el quinto lehendakari y mañana sábado jurará su cargo. Inicia su mandato con un novedad respecto a sus antecesores: ETA se encuentra prácticamente inactiva, aunque no desarticulada, y un porcentaje muy alto de ciudadanos vascos se sienten definitivamente fuera de peligro, aunque es evidente que nadie está libre todavía de ser víctima de un atentado.

La cara amarga es que los grupos afines a ETA se encuentran en las instituciones y además se han convertido en la segunda fuerza política del País Vasco. Será en esta legislatura cuando se vea si tienen razón los que aseguran que se ha entrado en una vía de pacificación definitiva y que Bildu será un elemento importante para que se afiance esa vía. Es lógico que todavía un amplio sector social se sienta escéptico.

El mandato de Urkullu tiene, además, otras referencias y consideraciones. La más relevante es que el nuevo lehendakari no se ha sumado a las tesis independentistas de Artur Mas, como esperaban sus compañeros de CiU, sino que ha dado prioridad a la consolidación económica y la recuperación de la crisis, y ya antes de iniciar la campaña electoral había marcado distancias con el presidente de la Generalitat. Autogobierno sí, es su lema, y además quiere profundizar en ello, pero ni se plantea ir más lejos. Quizá porque el resultado del plan Ibarretxe y el rechazo que sufrió en el Congreso de los Diputados le ha hecho cambiar de criterio, pero desde luego Urkullu se muestra aparentemente muy alejado de las tesis independentistas.

Otro aspecto importante con el que inicia sus años de lehendakari es el espíritu de diálogo, que por otra parte ha sido una constante en Urkullu desde que fue elegido presidente del PNV. A pesar de las discrepancias políticas mantiene buenas relaciones con López y Basagoiti, y con Mariano Rajoy la comunicación es más fluida y frecuente de lo que parece.

La incógnita está en cuál va a ser su actitud respecto a Bildu y su portavoz Laura Mintegui. Es evidente que la actitud de Mintegui es muy distinta a la de otros dirigentes de Bildu, y no es anecdótico que en su discurso de investidura no pronunciara la palabra ETA, pero hay que mantenerse alerta.

El País Vasco inicia una andadura muy diferente a la de tiempos anteriores. Ojalá se confirmen los pronósticos de que va a ser pacífica, constructiva y mejor.

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