LA mayoría de las reacciones cosechadas por el proyecto del gobierno local para restringir la circulación privada en el interior de la Sevilla histórica son muy críticas, cuando no vehementemente contrarias. Entre ellas destaca la de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), cuyo presidente, Antonio Galadí, tras un encuentro con el alcalde, anunció ayer la oposición frontal de su organización y amagó con una posible impugnación de la medida en los tribunales. El Consistorio se reiteró en sus planes alegando que limitar el tránsito del vehículo privado es la única solución para salvar el centro. Parece obvio que las posturas de ambas partes son antagónicas. Un factor que debería inducir a reflexionar al Consistorio, que en estos últimos tres años, desde que anunció la medida por vez primera, no parece haber trabajado lo suficiente en el diálogo necesario para sacar adelante una iniciativa tan compleja como polémica. Sobre el marco teórico -las directrices del PGOU de Sevilla- ya nos pronunciamos ayer, destacando que, en esta cuestión, el gobierno local parece empeñado en iniciar la casa por el tejado al acometer la operación sin antes poner en pie las alternativas de movilidad previstas por el propio Plan General. En Barcelona, en cuyo modelo se inspira ahora Sevilla, la restricción al tráfico se limita a las Ramblas. Al eje que discurre entre la Plaza Cataluña y Colón: un tramo de larga tradición peatonal en el que se suceden varias paradas de Metro y un importante intercambiador de transporte. La medida, dialogada con vecinos, comerciantes y hoteles, ha logrado pacificar el tránsito en esta parte de la capital catalana. Allí existen hasta cuatro grandes aparcamientos y una red de transporte público eficaz. ¿Sucede lo mismo en Sevilla? Los datos dicen que no: los aparcamientos existentes, aunque ignorados por muchos ciudadanos que quieren aparcar sin pagar, son escasos y no son disuasorios. Otro tanto hay que decir de Tussam: difícilmente pueden ser alternativas al coche autobuses cuya velocidad no pasa de los 12 kilómetros por hora. El Metro del centro todavía está por hacer. Son elementos suficientes para que el gobierno local reflexione. Es imposible mejorar el centro si sus medidas no cuentan con suficiente respaldo social.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios