El último pase

Una reflexión sobre la tragedia

Al hablar de Jarque, algunos medios han puesto la reacción de los galácticos a la altura de la noticia en sí

LAS campanadas de la iglesia de San Julián me despertaron como cada domingo. Y al momento pensé en Jarque, en su novia y su familia. En sus amigos y en la afición del entrañable club perico. Inevitablemente, volví a pensar, como el sábado, en los pararelismos con Antonio Puerta, y me encogió el alma recordar que se trataba de otro deportista de alto nivel, que era sometido a sistemáticos electrocardiogramas, ecocardiogramas, pruebas de esfuerzo. Otro de tantos atletas que llevan una dieta concienzuda y sana, y que pasan controles para que no haya desagradables sorpresas. La madre naturaleza aún guarda muchos secretos inasequibles a la voluntad de la ciencia, y cuando la muerte llega como del rayo a un deportista profesional, nos abruma recordar nuestra vulnerabilidad.

Con ese pesar me levanté de la cama y encendí el televisor para conocer la última hora de la tragedia. Sintonicé un canal de la TDT de esos que sólo dan noticias y empezó el informativo. Pero no lo hizo con una imagen del hospital italiano, ni de la puerta 21 del recién estrenado estadio de Cornellá-El Prat. Tampoco empezó con imágenes de archivo de Jarque yendo al cruce o despejando un balón de cabeza. No. Quien aparece es Cristiano Ronaldo, con sincero gesto de contrariedad por la muerte del compañero de profesión. La reacción de la galaxia blanca, con CR9 y Raúl a la cabeza, tuvo una relevancia informativa prácticamente pareja a la desgracia en sí. También ocurrió en alguna edición digital de algún diario deportivo.

Cuando acabó la noticia apagué el televisor y mientras me preparaba el café, reflexioné sobre la próxima Liga. Que Barça y Real Madrid seguramente jugarán una Liga paralela lo tenemos claro todos. Los medios afines a unos y otros nos lo hacen ver cada minuto a los aficionados... y a los árbitros y miembros de los comités, conscientes de que pueden ir al paredón mediático como osen perjudicar a alguno de los dos colosos. Ojalá me equivoque, pero los que imparten justicia pueden dejar muchas víctimas en la cuneta.

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