crónica personal

Pilar Cernuda

La reforma constitucional

SORPRENDE conocer el alto número de altos cargos que desconocen los mecanismos que dan paso a las reformas constitucionales.

Viene esto a cuento porque en la celebración del 6-D, cuando Rajoy explicó que su primera ley será la que desarrolle la reforma constitucional sobre el límite del gasto que pactó con Zapatero en septiembre para decepción de gran parte de los socialistas, un número destacable de invitados a la recepción que se celebraba en el Congreso de los Diputados empezó a decir que ya podían darse la misma prisa los políticos para abordar la reforma que da prioridad al varón sobre la mujer en la sucesión de la Corona. Parece mentira que no se hayan preocupado de saber que para determinadas modificaciones sólo se necesita una ley aprobada en las Cortes y para otras en cambio, además de aprobar la modificación en las Cortes, hay que disolver las cámaras, celebrar elecciones, y que la ley sea ratificada por las nuevas, Congreso y Senado.

La celebración del aniversario de la Constitución dio pie a Bono para pronunciar un sentido discurso de despedida en el que hacía un llamamiento a la unidad de las fuerzas políticas para salir del atolladero -lo dijo con palabras más poéticas-, y dio pie también a todo tipo de rumores sobre el futuro gobierno de Rajoy que no son más que eso, rumores. El presidente in péctore fue claro: hasta el día de su toma de posesión no dirá los nombres de sus ministros, aunque los tiene en la cabeza. Lo que trae de cabeza a los ministrables, que no tienen ni idea, ninguno de ellos, sobre la lista que tiene en mente Mariano Rajoy. Sirvió también la celebración para las pequeñas miserias, como por ejemplo observar la interminable cola de personas que se acercaban a Rajoy para darle la enhorabuena; en muchas de ellas se adivinaban los "qué hay de lo mío" o "estoy disponible" que suelen darse cuando hay cambios de gobierno; la misma imagen que se vivió hace años cuando era Zapatero el que había ganado unas elecciones.

Tanto Rajoy como Zapatero estuvieron amables, abiertos, demostraron su capacidad de paciencia ante los admiradores y demostraron también una buena y reciente sintonía personal. "Hablamos todos los días", dijo Mariano Rajoy. Contrastaba esa imagen sonriente del presidente actual y del futuro con la de un Rubalcaba dubitativo respecto a su candidatura, la de una Carmen Chacón que se movía con la seguridad de la que sabe lo que quiere hacer, y con la de los diputados socialistas que reconocían que están pasando días amargos.

Se hablaba mucho de Europa en los corrillos más políticos, tanto los socialistas como los populares. Y es que gobierna Zapatero y gobernará Rajoy dentro de dos semanas, pero las decisiones que más nos afectan se tomarán en Bruselas.

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