desde el fénix

José Ramón Del Río

La reforma laboral

SEGURAMENTE para no dejar en mal lugar al presidente del Gobierno, que comentó en el extranjero, en confidencia privada o quizás para que lo oyeran todos, que la reforma laboral le costaría una huelga general, nuestros diligentes sindicatos de UGT y CCOO se apresuran a prepararla. Como no están muy seguros de que a la mayoría de los trabajadores les parezca una buena idea, por el quebranto económico que a ellos les puede suponer, además del perjuicio que ocasiona a la economía de todos, no la convocan, sino que pretenden prepararla con varias movilizaciones, para comprobar si existe el ambiente adecuado en la sociedad. No se olvide que aun siendo esos los sindicatos mayoritarios, donde tienen predicamento es tan sólo en las empresas públicas y bien pocos afiliados en las privadas. Después de estos experimentos decidirán si convocan o no la huelga general a la vista de los apoyos recibidos y si el Gobierno rectifica o no en la tramitación parlamentaria, limitando la reforma hasta el punto que deseen los sindicatos.

No se presentan esos sindicatos ante el mundo laboral con una brillante ejecutoria por su actuación durante los últimos años. Se les acusa de que se ocupan de los que tienen trabajo e ignoran a los desempleados. Lo que hicieron desde que teníamos dos millones de parados hasta sobrepasar los cinco, que ocurrió durante el Gobierno de Zapatero, justifica la crítica, porque difícilmente se puede hacer menos en pro de los intereses que tienen que defender. Pero tienen todo el derecho, más bien la obligación, de manifestarse en contra de la reforma laboral del Gobierno de Rajoy. Ésta, que es la numero 51 de las acometidas, le gusta, sin embargo, a Merkel, Bruselas y la OCDE, y Alemania la pone como ejemplo.

En este periódico se publicaba días pasados que la Junta de Andalucía ha concedido una subvención a UGT y CCOO, de Cádiz, de 90.000 euros, para que se realice "un estudio guía, sobre la responsabilidad social de las empresas de la Bahía de Cádiz". Pocas empresas, quedan en la Bahía de Cádiz. Han cerrado últimamente Delphi y Visteon, pero para las pocas que quedan ¿creen ustedes que necesitan que los sindicatos hagan estudios sobre su "responsabilidad social"? ¿No sería mejor ayudar a esas empresas directamente, en lugar de subvencionar a los sindicatos que, en el mejor de los casos, gastarán esos euros en informes que nadie leerá ni, menos, se pondrán en práctica sus conclusiones? El tiempo dirá si las medidas de este Gobierno nos sacarán o no de la crisis. Pero por lo menos, lo intenta, cuando antes, el Gobierno anterior, al negar la existencia de la crisis mucho tiempo, se demoró en remediarla.

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