La ciudad y los días

Carlos Colón

Un regalo para la Feria del Libro

PARA celebrar aquí la inauguración de la Feria del Libro permítanme que les recomiende una novela que es, a la vez, un regalo para los amantes de la historia, de la literatura y del western. Lo es para los amantes de la historia porque ayuda a comprender por qué, pese a nacer históricamente con la Guerra de Independencia, los Estados Unidos representan su origen mítico-épico como nación a través de tres hechos: la expansión hacia el Oeste (desde la apertura del Canal Erie en 1821 y las caravanas que surcaban la Ruta de Oregón o el Camino de Santa Fe a la Homestead Act de 1862 que impulsó nuevas oleadas de inmigración y colonización) con sus conocidos episodios de las guerras indias, la lucha por la supervivencia de los colonos, el nacimiento de las ciudades o los imperios ganaderos; la Guerra Civil (1861-1865); y los forajidos. La expansión hacia el Oeste expresó el mito de la Tierra de la Gran Promesa, la Guerra Civil representó su cohesión definitiva como nación y los forajidos encarnaron la épica de los desesperados. Como se escribe en el prólogo de esta novela: "En la mitogénesis norteamericana, los padres fundadores no eran aquellos caballeros del siglo XVIII que constituyeron una nación en Filadelfia. Sino aquéllos que crearon violentamente una nación en un páramo implacable y opulento: los pioneros, aventureros y grandes terratenientes; los guerreros indios, los comerciantes, misioneros exploradores y cazadores que asesinaron y fueron asesinados hasta conquistar el territorio desolado".

Es un regalo para los amantes de la literatura porque recupera uno de los gigantes de la gran novela popular americana, Oakley Hall (1920-2008), que con esta obra logró quedar finalista del premio Pulitzer en 1958. Y lo es para los amantes del western porque la novela que les recomiendo es una de las mejores obras del período tardío del género, digna de compararse con las Shane (1949) o Monte Walsh (1963) de Jack Schaefer (1907-1991). Y porque inspiró esa gran película de Edward Dmytryk, que interpretaron Henry Fonda, Richard Widmark, Anthony Quinn y Dorothy Malone, que en España se llamó El hombre de las pistolas de oro.

Esta novela editada tan espléndidamente como acostumbra por Galaxia Gutenberg, digámoslo ya, es Warlock, del mencionado Oakley Hall. Además de un regalo para los amantes de la historia, la literatura y el western, es un guiño a quienes, como yo, crecieron leyendo a Fenimore Cooper, Oliver Curwood, Louis L'Amour, Bret Harte, Kart May, Zane Grey o Mayne Reid. Gracias a Warlock la gran novela del Oeste ha regresado a las librerías.

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