Cosas que pasan

Ricardo Castillejo

El regreso ala normalidad

DURANTE catorce meses, su único consuelo, dentro de los dos metros cuadrados de su celda, eran los botines que, en ese mínimo espacio, le permitían seguir ejerciendo lo que, según los que le conocen, mejor sabe hacer: bailar. Así mantenía su cabeza ocupada y el cuerpo en buena forma física en espera de que llegara una de las fases de su condena que Farruquito más deseaba. Concedido el tercer grado que le permite abandonar la prisión durante el día -aunque por la noche deba regresar-, todo empieza a serenarse en torno a esta familia.

La Farruca, su madre, se siente feliz y tranquila de poder abrazar a su hijo cada mañana y, no digamos ya, Rosario Alcántara, esposa de Juan Manuel a la que, por lo visto, le gustaría tener pronta descendencia para esta estirpe defensora de la pureza de la que, por cierto, sus miembros han regresado hace unos días de Londres, donde los Montoya actuaron cuatro noches en el Salders Wells Theatre. Y es que, mientras Farruquito se prepara, sin perder ni un minuto, cara a su próxima reaparición, el resto de su gente debe continuar trabajando para salir adelante. "Está intentando concentrarse en su profesión y por eso no concede declaraciones. De momento, no tiene nada que decir", me confirma Soli, manager del clan al completo y agradable interlocutora. "Debe finalizar de cumplir su pena, como uno más, reorganizar su tiempo y retomar poco a poco su rutina".

Eso sí. Solicitudes de entrevistas han recibido como "catorce millones y medio", insistencia por parte de los medios que no va a dar su fruto hasta dentro de bastante. "Por ahora no hay fecha concreta para debutar pero él se encuentra muy ilusionado y con bastantes compromisos por cumplir. Laboralmente hay mucha expectación porque, y así lo reconoce toda la crítica, es el mejor bailaor del mundo". Un artista completo que, por si no lo sabían, también compone y escribe. Un hombre, en definitiva, inmerso en el intento de construir su destino. Labor difícil en nuestra resentida sociedad, pero no imposible.

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