Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El respeto a la ley

UN muerto cada diez minutos. Seis a la hora. En total, 53.000 muertos al año causa el tabaco en España. Se ha hecho una ley para impedir que se fume en los locales públicos. Para proteger los derechos de quienes no fuman, que también son perjudicados: mueren unos 1.500 no fumadores a causa del tabaco todos los años en España. Pero la ley se hace también para defender a los fumadores de su dependencia mortal. Se ha aprobado por unanimidad. Es muy parecida a la de otros países, aunque en Bélgica sobreviven bares, convertidos en clubes de fumadores. Auténticas narcosalas. Estuve en uno hace dos semanas en Bruselas, citado por un funcionario; estábamos solos mi anfitrión fumador, un servidor y el camarero. La gente se acostumbra a hábitos saludables.

Ahora aquí, un hostelero de Marbella está empeñado en que en su local no hay mayor autoridad que su persona. Se proclama insumiso, alardea de su valentía, lo jalean en medios de comunicación vecinos a la extrema derecha y se acelera tanto en sus 15 minutos de gloria, que se pone a insultar al Gobierno sin ton ni son. Tan desnortado anda el buen hombre que ha acusado al Gobierno de marxista y de fascista. ¿En qué quedamos? Es posible que le hayan traicionado los nervios. Pero la chulería nunca es aceptable, ni plausible. No es buena práctica insultar a las autoridades elegidas democráticamente.

También ha tachado al Gobierno de corrupto y de hundir al país. Cuando se rompe el freno en una cuesta abajo lo más fácil es que uno se estrelle. Hizo bien la Junta en multarle y después en cerrarle el local. Si el hostelero en cuestión quiere un ejemplo de Gobierno corrupto, ha tenido uno muy cerca de él durante muchos años en Marbella. Los nostálgicos del gilismo o del franquismo no pueden esgrimir sus derechos constitucionales tan a la ligera. El primero de los artículos de la Constitución que se refiere a derechos y deberes fundamentales habla del respeto a la ley. Y su actitud, además de faltar al sentido común, es ignorante: hay 53.000 razones para que ponga su empeño y su coraje en causas más nobles. Y más sanas.

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