La esquina

josé / aguilar

Un respiro a repartir

TIEMPO y trabajo ha costado, pero al final la Unión Europea ha entendido que la política de austeridad y reformas -más austeridad que reformas, la verdad- está siendo una medicina tan drástica que amenaza con dejar al enfermo sin respiración y ahogarlo en una recesión impresionante, como la que ya sufren -sufrimos- algunos países.

De modo que, tras el reciente viraje del Fondo Monetario Internacional, también la Comisión Europea ha llegado a una conclusión que resumía así su presidente, Durao Barroso: "Pese a que esa es la política fundamentalmente correcta, creo que ha sobrepasado los límites". Límites que se cifran en no recortar tanto que el empobrecimiento y la caída del consumo hagan imposible la reactivación económica. De ahí que la UE, sin renegar del equilibrio fiscal, esté dispuesta ahora a dar más tiempo a las naciones implicadas para alcanzar el déficit previsto. Más impuestos y menos gastos, sí, pero no tan pronto, por el amor de Dios, que fallecemos por inanición.

Consecuente con esta idea de dar más importancia al plan de ajuste que a su velocidad, Europa nos dará dos años más de plazo para alcanzar ese nirvana de la ortodoxia que es el déficit del 3% sobre el Producto Interior Bruto. Podemos alargarnos en el cumplimiento del objetivo hasta 2016, y podrá el Gobierno Rajoy acercar más a la realidad sus previsiones, sorteando la acusación de que sus presupuestos, elaborados muy cerquita del triunfalismo, son papel mojado. La misma acusación que hizo Rajoy al último Zapatero.

La felicidad nunca es completa en la casa del pobre. La buena noticia viene de Bruselas con lío incorporado: ¿cómo distribuir este alivio del compromiso sobre déficit entre las distintas administraciones que componen el Estado español? Sobre todo, decidir qué parte de rebaja del sacrificio se reserva el Gobierno de la nación y qué parte mitigará las angustias financieras de las comunidades autónomas. Y más aún, si se aplican los mismos criterios a todas las comunidades, se ayuda más a los que han hecho sus deberes con rigor o se echa una mano suplementaria a aquellas que no han cumplido y se encuentran en peor situación? Se habla mucho de una operación para beneficiar a Cataluña, Baleares, Valencia y Murcia, pero está por ver.

Aun negociando y pactando, va a ser difícil que las palabras agravio, discriminación y sectarismo no reaparezcan pronto. Es que no hay manta para todos.

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