YA está decidido: la Junta subirá el Impuesto sobre el Rendimiento de las Personas Físicas (IRPF) en el tramo autonómico sobre el que tiene competencias. Si por ahora solamente dicen que la medida "no está descartada" es para prolongar su efecto propagandístico, que es uno de los objetivos principales, si no el que más, que se persigue al tomarla. La anunciará formalmente Griñán.

Efecto propagandístico que no es otro que tratar de convencer a los ciudadanos de que el Gobierno Zapatero y los gobiernos autonómicos socialistas no se han convertido del todo al neoliberalismo, que no han vendido su alma socialdemócrata a la Unión Europea y el Fondo Monetario y que el recorte social más duro que se recuerda en democracia -y más dañino para las clases populares- será compensado con la exigencia de sacrificios también a los ricos. ¡A ver si va a ser el PP el defensor de pensionistas y funcionarios, dependientes y humildes en general!

Se trata, pues, de lograr que la caída del caballo de Zapatero por imposición del directorio europeo que nos controla no conduzca inexorablemente a que él mismo y los presidentes autonómicos, más los alcaldes del PSOE, se caigan del poder, que es mucho más grave e insoportable que caerse del caballo. ZP se dio unas semanas de plazo para decretar el aumento de la fiscalidad de los pudientes, pero Montilla se le ha adelantado, gravando más a los 20.000 catalanes que declaran ganar más de 120.000 euros anuales. Baleares y Asturias se han sumado de inmediato, aunque bajando el listón de la riqueza digna de ser castigada: a partir de 100.000 euros anuales asturianos y baleares ya son considerados ricos a efectos de esta exacción sobrevenida.

Me parece bien haya equidad en el pago de las consecuencias de la crisis. No dejo de considerar, sin embargo, los eslabones débiles de esta cadena que pretende ligar la subida del IRPF con la justicia social. Por ejemplo, que el efecto recaudatorio de esta medida es mínimo (75 millones de euros más, en el caso de Cataluña) frente a lo que podría ingresar la Hacienda de todos con un buen plan de lucha contra el fraude fiscal; que los perjudicados son sectores sociales salarialmente privilegiados, sí, pero no ricos en sentido estricto: las grandes fortunas se las apañan para escapar al Fisco mediante su participación en las famosas sicav y otros instrumentos de ocultación del patrimonio, y que se ocultan deliberadamente las consecuencias inmediatas de toda subida de impuestos, como la que también experimentará el IVA a la vuelta de la esquina (menos ahorro, menos consumo, menos crecimiento económico).

Ir contra los falsos ricos puede mejorar la imagen que los socialistas quieren dar de sí mismos. Poco más cabe esperar de la medida.

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