Tribuna Económica

Rogelio / velasco

p rimera EPA del año

AUNQUE se esperaba un dato negativo, la publicación de la EPA del primer trimestre del año introduce un dato aún más negativo de la situación económica. Y se esperaba negativo porque el empleo es un indicador retrasado de la actividad económica. El Banco de España ya había advertido de la caída profunda de la actividad en el último trimestre del año pasado, por lo que en el primero de éste no podía esperarse ninguna alegría. El desempleo alcanza la pavorosa cifra de 6,2 millones de personas, el 27,16% de la población activa. Casi la mitad son parados de larga duración, encontrándose en esa situación durante más de un año. La imposibilidad de encontrar trabajo aquellas personas que han sido despedidas de sectores que sufren una crisis profunda y duradera (especialmente el sector de la construcción) explica en gran medida el paro de larga duración, en particular entre aquellos que abandonaron los estudios y se encuentran ahora sin una formación que les permita volver a incorporarse a otro sector.

Adicionalmente, casi un millón de jóvenes menores de 25 años se encuentran desempleados. Todos los parados son iguales, pero algunos lo son más que otros. Además del colectivo de parados de larga duración antes referido, el de los jóvenes también resulta particularmente grave. Cumplidos casi los 30 años, si se carece de experiencia laboral se corre el altísimo riesgo de no poder incorporarse al mercado de trabajo nunca. En ese rango de edades, las empresas contratan a personas que ya hayan tenido experiencia laboral y puedan añadir valor desde el primer día.

Los únicos datos positivos son los relacionados con el empleo de trabajadores autónomos. El crecimiento de 22.000 personas en ese sector durante el primer trimestre hace que respecto al mismo trimestre del año pasado haya 80.000 trabajadores autónomos adicionales. Ante las enormes dificultades para encontrar un empleo por cuenta ajena, tanto en el sector privado como en el público, que también está reduciendo el empleo, muchas personas se están lanzando a crear su propia pequeña empresa. Sin disponer de datos oficiales, muchas de ellas están utilizando los recursos conseguidos en las indemnizaciones por despido para utilizarlos en la creación de un pequeño negocio. Una apuesta arriesgada, dada la depresión del consumo interno, pero con escasas alternativas.

El Banco de España nos informaba hace unos días de que la situación, siendo mala, parece apuntar una cierta mejoría en el primer trimestre, por lo que debemos esperar datos menos negativos en el segundo trimestre del año.

Respecto de la distribución territorial, Andalucía muestra el cuarto peor dato a nivel nacional en la reducción del número de ocupados. El mayor peso del sector de la construcción sigue dañando la caída del empleo. Adicionalmente, el sector público en Andalucía redujo el empleo total un 11% respecto de hace un año, frente al 8% nacional.

Como insistimos de forma reiterada, un cambio claro y públicamente declarado desde Bruselas y Fráncfort resulta urgente. En otro caso, la situación social y política corre el riesgo de saltar fuera de control.

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