PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Al ritmo de Renault

CON suma inteligencia, el presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, ha propuesto desde un enfoque positivo el plan para aspirar a más carga de trabajo, ligada a los nuevos planes mundiales de la compañía, y crear empleo en sus fábricas de Valladolid, Palencia y Sevilla. La condición es llegar a un acuerdo con los trabajadores en los próximos 20 días para transformar de modo profundo la organización del trabajo (con turnos especiales incluso de siete días), y todo el marco retributivo (categorías, salarios, pluses...). Mensaje subyacente: o se negocia, o desde París se elegirán fábricas donde auguran mayor rentabilidad, como en Rumanía o Marruecos.

Ante esta disyuntiva, desde el comité de empresa de Renault Sevilla también han mostrado una reacción inicial con enfoque positivo: se nos ofrece más carga de trabajo hasta 2016, que supondría 200 empleos más, pues a por ello, oé. A negociar toca, defendiendo sus legítimos intereses, y sabiendo que el objetivo número uno es no dejarse comer el terreno en el mapamundi de Renault. Están acostumbrados a competir en la Champions de la industria. Qué diferente es su actitud al enroque de los partidos y sindicatos en Andalucía para no reconvertir el insostenible exceso de organismos incrustados en la Administracion Pública. Con su personal apoltronado cada mañana en los bares y cafeterías de Sevilla, sin que se le exija rendimiento y rentabilidad social.

De los Mozos le dijo ayer a Griñán y Zoido que el 90% del coste no es factor salarial, sino coste de proveedores, logística e infraestructuras. El desafío no depende sólo de la flexibilidad e inventiva de la formidable plantilla de San Jerónimo, ejemplo de productividad para la industria sevillana. Su competitividad está lastrada por componentes ajenos. Ya lo señaló en octubre de 2009, en Antares, el anterior presidente de Renault España, Jean Pierre Laurent: las carencias logísticas de Sevilla como ciudad son la gran amenaza para el futuro de su fábrica. Si tuviera conexión marítima con Tánger, los temores se disiparían.

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