Bicheo por la TDT

fátima Díaz

Un 'road show' que gana a 'Pekín express'

DESDE la presentación de #0 se conocía que apostarían por un reality. La huida, adaptación del éxito británico The Hunted, se despedirá mañana con irregulares resultados de audiencia. La novena y última entrega irá precedida por un maratón de las dos anteriores. La huida ha sido un docureality que apuesta por el tratamiento en formato thriller de una carrera contrarreloj donde cada pareja debe evitar ser capturada por sus perseguidores.

En La huida un total de siete parejas y un concursante en solitario tratan de permanecer fugitivos a lo largo de 28 días, mientras un equipo de detectives profesionales pretende darles caza divididos en un equipo de calle y otro en una centralita donde recogen todas las pistas que los rastros de sus teléfonos móviles, cuentas bancarias o cámaras de seguridad vayan proporcionando.

Shine Iberia ha realizado, desde luego, una adaptación muy pegada al formato original, pero añadiendo los suficientes elementos patrios en su casting como para resultar reconocible para el espectador. La huida vence desde el principio a Pekín Express en su propio terreno, pues plantea mayor emoción en una carrera a contrarreloj, sin meta pero con un fin claro, gracias al montaje y a la motivación de sus concursantes: demostrar ser más inteligentes que los profesionales, pues no existe mayor premio que la superación personal de lograr un reto.

Este original road show vence también en adrenalina, pues logra transmitir al público la sensación de huida real, de paranoia, con la inclusión de las imágenes de las cámaras de seguridad o los interrogatorios familiares, una puesta en escena que ayuda a que el espectador entre en el juego de caza al fugitivo que el programa plantea con mucha habilidad.

La huida demuestra conocer desde el minuto cero el terreno en el que se mueve, apostando por la intensidad, la emoción y la ilusión de sus concursantes para conectar con un espectador que se enganchará irremediablemente al futuro de estos participantes con los que resulta sencillo conectar, por la autenticidad que desprenden en todo momento. Un espacio que se toma en serio a sí mismo en su justa medida, pues añade las dosis de humor necesarias para que no resulte impostado (por sus formas).

La estructura seriada del docureality se aprovecha al máximo. Su otro punto fuerte: el casting. Las alocadas "piruletas" y los despreocupados vendedores ambulantes rebajan la tensión con sus toques de humor, los ex escoltas aportan seriedad y meticulosidad en su fuga, los informáticos ponen de su parte la ilusión y el golpe de realidad. Sin duda, un reality que merece la pena investigar; el único en la televisión actual.

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