la esquina

José Aguilar

No robarás

LA consejera de Fomento y Vivienda, a la que no le han dado presupuesto ni para vivienda ni para fomento, no se ha mostrado muy partidaria del séptimo mandamiento, ese que dice no robarás. Ningún problema: no tiene por qué plegarse a los mandamientos de una religión en la que no cree. Es un asunto personal.

Hay algo, sin embargo, que no supera lo personal. Elena Cortés es una autoridad, obligada a cumplir y hacer cumplir la Constitución democrática gracias a la cual ha sido designada consejera de la Junta por quien legítimamente podía designarla. En la Constitución figura el derecho de propiedad, y en el Código Penal se castiga el robo, o sea, la apropiación de un bien ajeno. No se puede instalar uno en el sistema y organizar acciones antisistema. Si no le gusta la acumulación de bienes, ha de trabajar para cambiar la legislación... con los medios que la propia legislación contempla.

Ha pretendido escudarse en que, con su defensa de los asaltos de su compañero Sánchez Gordillo, lo que planteaba no era un debate jurídico, sino social: ¿cómo oponerse a que los pobres roben alimentos que necesitan mientras se conceden miles de millones de euros a los bancos? Esto es interesante. Si alguien entra en un supermercado, llena un carro de productos y se los lleva a la fuerza, sin pagar, estará robando al dueño del supermercado, que en el caso de Gordillo no es un banco depredador, sino un empresario emprendedor y audaz que cobra a sus clientes por prestarles un servicio. Si ese alguien roba por necesidad, porque no tiene otra forma de alimentar a su familia, tendrá a su favor esa circunstancia atenuante (incluso eximente, según mi personal criterio). Pero estoy hablando de pobres, y la consejera Cortés no ha defendido a un pobre, sino a un salvador de los pobres, a alguien que se ha autoerigido en defensor justiciero de los desheredados pasando por encima de la ley. No es lo mismo.

Las tremendas desigualdades de nuestro sistema económico no pueden justificar la práctica del robo. Elena Cortés - sin duda por sus méritos- se ha situado en la parte superior de la escala de ingresos de los andaluces. Dondequiera que viva vivirá también una mayoría de gente sin trabajo o peor retribuida que ella. No creo que si un grupo de esta gente necesitada, conducido por un iluminado que no es exactamente un pobre, entrara por la fuerza en su casa y le vaciara la nevera, a la consejera le hiciera ninguna gracia. O tal vez sí, tal vez yo estoy equivocado y Cortés antepusiera su ideología a su interés particular. Tal vez seguiría opinando que no le han robado las cosas que ha comprado con su trabajo, honrado y bien remunerado, puesto que ella dispone de más cosas de las que necesita mientras los asaltantes carecen de lo más indispensable. Otra desigualdad. Otra injusticia.

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