Crónica personal

Pilar Cernuda

El santuario

SABEMOS muy bien en España lo que significa que los terroristas tengan un lugar de acogida en el país vecino. Un "santuario", por usar la terminología que durante tanto tiempo se utilizó con ETA, cuando encontraba refugio en el sur de Francia y las autoridades de ese país se empeñaban en mirar para otro lado. Conocemos muy bien en España la dureza de pelear contra los terroristas cuando en el otro lado de la frontera encuentran apoyo; ETA ha estado fuerte hasta que Felipe González convenció a Mitterrand de que tenía que echarnos un cable, y a partir de ese momento la relación entre las fuerzas de seguridad españolas y francesas y la relación entre los jueces españoles y franceses se fue estrechando cada vez más hasta poner punto final a la situación de privilegio de los etarras en suelo vecino.

En España, mejor que en otras latitudes, se comprende la inquietud de Álvaro Uribe al ver que dos países cercanos, Venezuela y Ecuador, tratan a las FARC con guante blanco. Chávez, que no olvida ni un momento que perdió un referéndum que le era vital, se empeña ahora en aparecer como el gran pacificador, el gran negociador internacional. Y una cosa es que sea capaz de ponerse en contacto con las FARC y conseguir que libere a una decena de sus setecientos secuestrados y otra muy distinta que intente presentar a las FARC como un movimiento de liberación nacional y pretenda que Uribe desmilitarice una amplia zona de Colombia, como exigen las FARC. Por cierto, habría que recordar que lo hizo Pastrana durante su gobierno, y no sirvió absolutamente para nada. Las FARC siguen adelante con su política de terror, secuestran, torturan, humillan, vejan y maltratan a sus secuestrados, a los que mantienen encadenados día y noche en condiciones infrahumanas en una selva peligrosa e inhóspita.

Uribe tuvo noticias de que el lugarteniente de Marulanda, de Tirofijo, se refugiaba en suelo ecuatoriano, a dos kilómetros de la frontera. Y además tenía pruebas de que el gobierno ecuatoriano apoyaba a las FARC. Sin dudarlo, no paró hasta localizar a Reyes y bombardear el lugar en el que se encontraba. Correa no dijo inicialmente una palabra, pero Hugo Chávez montó en cólera y entonces el presidente Correa habló de violación de su territorio. La hubo, es indudable, y Uribe se ha saltado todas las normas que marcan las relaciones entre los países fronterizos. Pero ¿qué hacer cuando los terroristas encuentran refugio al otro lado de la frontera?

Bombardear tierra extranjera es delito, y matar a un jefe terrorista también lo es. Sin embargo, Colombia se siente en guerra con las FARC, una milicia que asola el país, que secuestra a su gente y que tiene miles de asesinatos en su haber.

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