La ventana

Luis Carlos Peris

Una sentencia sobrecogedora

TABERNA marinera mientras el poniente lucha con el levante por una efímera supremacía, van y vienen las fuentes de acedías, de calamares rellenos, de albóndigas de choco o de pijotas, pero no estamos ante el llenazo habitual de otros años por estas fechas. Hay gente, claro que sí, pero todo viene tamizado por cierta sordina que sólo puede ser achacable al estado de la cosa. Todo discurría con normalidad y un fornido marinero local está pegando la hebra con unos amigos con la crisis como hilo conductor de la cháchara. Nada que reseñar hasta que el tío decide irse y lo hace con una frase que deja helado al personal. "Juan y la compaña, hasta mañana, pero os repito que de este invierno no pasa que para vivir tengamos que comernos los perros y los gatos". Joder con la sentencia del marinero y es de desear que no tenga carácter premonitorio, pues la despedida del gachó se las trae, vaya si se las trae.

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