Crónica personal

Pilar Cernuda

La serpiente se revuelve

LO sabía, lo sabía Rubalcaba porque se lo habían advertido los responsables de la Policía y de la Guardia Civil: ETA no se quedaría quieta ante el mazazo de la anulación de las listas electorales de Askatasuna y D3M. El ministro de Interior se temía hace tiempo que la banda terrorista cometiera algún atentado de tipo político, y estaban alertas los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Vivimos con esa lacra, con esa serpiente que revive incluso cuando le cortan la cabeza. Sufrimos a ETA desde hace cincuenta años, y a medida que pasa el tiempo se demuestra que no tienen la menor intención de negociar, pactar o dejar su actividad asesina a no ser que España acceda a lo que no se puede acceder: la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra. Están contra el progreso y el desarrollo del País Vasco, porque lo que les interesa es el "cuanto peor, mejor", y de la misma manera que plantaron cara a Leizarán y Lemóniz pretenden ahora impedir que el País Vasco esté unido al resto de España a través del tren de alta velocidad. Por eso han atentado contra Ferrovial, una de las empresas adjudicatarias de un tramo de esa obra.

ETA no atentaba en Madrid desde que puso una bomba en el aparcamiento de la T-4, segando la vida a dos ciudadanos, dos emigrantes. Y no cabe mirar el futuro con optimismo: seguirán matando si pueden, seguirán atentando si pueden, contra sedes de empresas y también contra políticos, militares, periodistas, miembros de los cuerpos de seguridad, jueces, fiscales o, simplemente, transeúntes. A los terroristas les tiene sin cuidado cercenar vidas, truncar biografías, destrozar familias. Lo suyo es matar.

El Supremo ha sido implacable este fin de semana y, por unanimidad, ha impedido que dos listas preparadas por ETA puedan concurrir a las elecciones. Es una decisión que esperaban los demócratas, decepcionados la vez anterior cuando la Fiscalía y la abogacía del Estado, probablemente por razones políticas -el Gobierno negociaba con ETA- dijo no encontrar pruebas de que ETA estuviera detrás de ANV o del PCTV. En esta ocasión, por primera vez, ninguna lista proetarra participará en las elecciones, y era evidente que ETA tenía que reaccionar ante esa situación, tenía que demostrar que está ahí.

En el plano policial, hay que estar con el Gobierno, apoyarlo firmemente en la lucha contra los terroristas que, afortunadamente, es lo que están haciendo Rubalcaba y su equipo de manera eficaz, aunque no siempre pueden evitar atentados como el de este lunes en Madrid. Y en el plano político, una incógnita se cierne sobre las elecciones vascas: ¿A dónde iran los votos que recibían las formaciones afines a ETA? ¿Radicalizarán su mensaje el PNV y EA para intentar atraerlo? ¿La anulación de las listas de Askatasuna y D3M echa por tierra las esperanzas de Patxi López de hacerse con el Gobierno?

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