Hoja de ruta

Ignacio Martínez

El sheriff y el padrino

NO somos nadie. Teníamos en Marbella el liderazgo mundial de la corrupción municipal, con abusos de la Policía Local y repercusión internacional, y nos lo quitan desde Andratx o Coslada. Con lo que molaba ver a Putin, fuera de sí en las cumbres europeas, defenderse de los ataques a la corrupción y la mafia rusas, con respuestas como "para Familias las sicilianas" y "para corruptelas las de Marbella".

En fin, un alcalde mallorquín, de pueblo gobernado por el PP, y el sheriff de una localidad madrileña con mayoría socialista, unos recién llegados como quien dice, nos usurpan una ventaja tan duramente trabajada por el gilismo. Aunque la veteranía es un grado: todavía cuando se teclea en Google Marbella corrupción y Andratx corrupción sigue ganando la capital costasoleña por 313.000 a 125.000 documentos registrados. Y cuando se le plantea al buscador "Marbella (o Coslada) policía local corrupta", el triunfo marbellí es de 38.500 a 1.500 archivos. El que tuvo retuvo. Ahí tienen a Julián Muñoz y otros cinco concejales de Marbella en los 90, que acaban de hacer un arreglo judicial para evitar unos juicios a cambio de tres años de cárcel y 10 de inhabilitación. Otra decena de gilistas intenta, por el mismo método, liquidar 70 procesos.

Al jefe de la Policía Local de Gil y Gil, el hombre que limpiaba las calles de putas, mendigos, drogadictos y gente de mal vivir, está acusado por el juez instructor de la operación Malaya de encubrimiento, tenencia ilícita de armas y omisión del deber de perseguir delitos. Aunque Rafael del Pozo fue cesado por la Gestora de Marbella, ha pretendido reincorporarse a su puesto, tan pancho. A Ginés Jiménez también lo destituyó el anterior alcalde socialista de Coslada en 2001, pero un juez de Madrid lo reintegró en su puesto.

En esta ocasión ha tenido menos suerte: la Policía Nacional investigaba a un grupo mafioso rumano dedicado a la prostitución y dio con la trama de extorsión montada presuntamente por el jefe de la Policía Local de Coslada. Siempre me ha sorprendido que los policías municipales estén mejor pagados que los policías nacionales, aunque sus cometidos supongan menos peligrosidad. Pero así son las cosas. Uno no se explica cómo el alcalde no investigó a los hombres de Ginés ante las denuncias recibidas. Los agentes del turno de noche tenían tarifas por dar protección a bares, locales de alterne o comercios: están acusados de actos de extorsión, agresión y corrupción.

La Policía que fundó Gil llegó a patrullar Marbella con coches robados en Francia. Los de Coslada llegaron a mandarle una moto robada a un ciudadano para crear pruebas falsas e intimidarlo. Hay que reconocer que entre unos y otros están acabando con la obra ingente levantada con tanta dedicación por don Jesús Gil. Su figura ha sido desplazada por padrinos de mucha menos talla. No somos nadie.

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