opinión

Juan Espadas

Los silencios y sombras de Zoido

QUÉ puede llevar a un hombre jovial y dicharachero, que disfruta saludando a la gente por la calle, a guardar clamorosos silencios sobre determinados asuntos? ¿Será que el que calla otorga, que no tiene nada solvente que decir o que está por encima del bien, del mal y de aquellos que osan preguntarle?

¡Qué lejos parecen estar aquellos tiempos en que el líder de la oposición, hoy alcalde de Sevilla, el señor Zoido, azote del anterior gobierno municipal, exigía explicaciones continuas, daba incluso plazos para ello y se comprometía a todo y con todos, entre otras mil cosas, a la transparencia en su gestión si llegaba a regir los designios de la ciudad! Al alcalde de la luz, que se llegó a autoproclamar, se le han fundido los plomos de golpe.

Con el gobierno municipal en piloto automático, por ser benevolentes y con la que está cayendo, he estado repasando cuántas explicaciones pendientes tiene el alcalde de Sevilla con los sevillanos. Sí, exactamente eso, porque no debemos olvidar que la oposición que pregunta no lo hace por fastidiar sino porque también representa a ciudadanos que tienen derecho a saber.

Señor alcalde: ¿Por qué ha incumplido esos compromisos muy concretos que adquirió con los vecinos de todos los barrios sobre cosas sencillas que arreglaría con poco presupuesto en días o en semanas? ¿Por qué creó una comisión de investigación del Plan Centro con informes manipulados y no ha sido capaz de concluirla después de un año? ¿Por qué subió los impuestos municipales cuando dijo que no lo iba a hacer o niega ahora que los vaya a volver a subir el próximo año a pesar de haberse comprometido a ello en el plan de ajuste? ¿Por qué retrasa meses la tramitación del bonobús solidario o el de los jóvenes? ¿Por qué mantiene sueldos en el Ayuntamiento de más de 100.000 euros? ¿Por qué ha sustituido el mérito y la capacidad como criterios para contratar personal de confianza, por el carnet del PP (en los distritos o Lipasam, por ejemplo) cuando usted hizo creer a los sevillanos en un debate de campaña que el DNI sería el único documento que pediría para trabajar en el Ayuntamiento? ¿Por qué contrata a dedo, sin concurso y sin consignación presupuestaria, cuando tanto criticó esta práctica en el anterior mandato? ¿Por qué ha encargado encuestas políticas con fondos del Ayuntamiento o contrata directamente a personas y despachos de abogados a través de empresas municipales que defienden intereses del Partido Popular?

¿Es que no tienen los ciudadanos de Sevilla derecho a que les explique en qué se ha gastado el millón de euros de pérdidas por la celebración de la Copa Davis o cuánto se quiere gastar en el Mundobásket? o ¿cuánto nos va a costar el expolio del edificio municipal de la Policía Local en Cartuja por presunta negligencia de su Gobierno? o ¿qué pasa en esta ciudad con la limpieza, la poda o las ratas que los vecinos no paran de denunciar sin soluciones?

Los sevillanos quieren saber en qué parte del programa electoral del PP está que sea más prioritaria una unidad antidisturbios de la Policía Local que la prometida Policía de Barrio; o los azulejos de la zapata de Triana por encima de la rehabilitación de la Casa de los Artistas de la calle Covadonga; o un Operación Triunfo local sobre el más que necesario apoyo a las salas y emprendedores del mundo de la cultura de Sevilla; o los más de 400.000 euros que se va a gastar en la iluminación de Navidad y que podría dedicar al pequeño comercio de barrio y a los mercados.

¿Qué pensarían los sevillanos si supieran que el alcalde ni siquiera suele intervenir o dar alguna explicación en los plenos municipales, o que no ha movido un dedo para facilitar la información que le solicitaba la oposición durante meses sobre facturas, pago a proveedores, disolución de empresas como Giralda TV o Sevilla Global?

Y si sobre estas cuestiones, el gobierno de Zoido en vez de dar explicaciones sobre su gestión diaria prefiere seguir justificando su incapacidad mediante la crítica sistemática al gobierno anterior o el insulto al grupo socialista actual, ¿no les parece que el alcalde algo debería decir al menos respecto a lo que más acucia a los sevillanos, a su responsabilidad para contribuir a la generación de empleo en la ciudad? Pues no, ni un plan, ni un proyecto propio, a esperar que las cosas mejoren por la acción de otros y mientras tanto, fotos, fotos y más fotos.

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