al punto

Juan Ojeda

Cada uno en su sitio

AL final, las aguas han vuelto a su cauce y, como era lógico, Rosa Aguilar -casi con toda seguridad en palabras de Griñán- será la cabeza del cartel electoral del PSOE por Córdoba en las próximas generales. La verdad es que éste era un tema que, hasta finales de agosto, no parecía que ofreciese muchas dudas, y se aceptaba, dentro de la organización de los socialistas cordobeses con más resignación que entusiasmo, pero sin conatos de rebeldía. Pero las declaraciones de Carmen Calvo, actual diputada y ex ministra y ex consejera de Cultura de la Junta, vinieron a romper el consenso y dar pábulo a las especulaciones.

Vino a decir Carmen que ella y Rosa no caben en la misma lista y, para justificar esa incompatibilidad, hacía referencia a la etapa de Rosa como portavoz de IU en el Congreso, en la que fustigó a base de bien a los socialistas en temas tan sensibles como el GAL. También hay que recordar que Carmen y Rosa se las tuvieron tiesas más de una vez, siendo la primera ministra de Cultura o consejera y la segunda alcaldesa de Córdoba. Nunca ha sido fácil la convivencia entre ellas, y tener ahora que compartir la misma casa era demasiado, sobre todo, para Carmen. Rosa ha sido prudente y ha dejado el asunto en manos de quienes tenían la facultad de decidir. Es decir, Rubalcaba y Griñán. Y han decidido a su favor. Evidentemente, esta postura de la ex ministra le pasará su factura política porque, aunque lo que dijo gozaba de algunas simpatías internas, sobre todo entre los disidentes de lo oficial, encontró poco respaldo partidista, aunque mucho eco informativo.

Precisamente por el impacto en los medios de esta polémica, se anduvo especulando con la posibilidad de que Rosa Aguilar encabezase la lista por Almería, por aquello de su intervención en la crisis del pepino, pero allí estaban con otra historia y con otra candidata preparada, Consuelo Rumí, secretaria de Estado. O sea, que era como desnudar a un santo para vestir a otro y, aunque no lo parezca muchas veces, también en política interviene la lógica. Presentar por Almería a alguien que ha sido durante diez años alcaldesa de Córdoba sería -salvando las distancias- como si Ruiz-Gallardón se presentase a las próximas generales por Zaragoza. Total, que mucho ruido y pocas nueces.

También la lógica de la política hacía prever que Alfonso Guerra repitiese por Sevilla y Chaves volviese al Congreso por Cádiz, que fue su punto de partida en la política nacional. Y que no se nos olvide que dentro de la lógica también está que Gaspar Zarrías ocupe un lugar en la lista de Jaén, aunque deje pasar primero a Micaela Navarro. Normal porque Gaspar es un caballero. Así que cada uno en su sitio.

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