Al punto

juan / ojeda

La solución más fácil

YA conocemos el próximo presupuesto de la Junta de Andalucía, aprobado por el Consejo de Gobierno de la Junta, y que poco variará en el Parlamento. En su conjunto, baja 3,5 puntos en relación con el del año pasado, lo que, en términos absolutos, se traduce en 1.200 millones menos. Y, como todo en esta vida, tiene sus partes buenas y sus partes malas, y con muchos más matices, dependiendo de quién lo mire y quién lo comente. Uno diría que, en su conjunto, ofrecen un aspecto positivo, y varios negativos. El positivo, que es importante, es que la Junta no ha tirado los pies por alto, y se ha adaptado a las posibilidades reales y a las exigencias de reducción del déficit, sin entrar en una peligrosa dinámica de rebeldía presupuestaria. Se supone que sobre eso habrá habido cariñosas conversaciones entre los socios de gobierno. En lo negativo, que no contienen ninguna estrategia de recuperación.

Como era de esperar, a la hora de presentar estos presupuestos y justificar los recortes, se ha utilizado el ya clásico recurso de echarle la culpa al Gobierno de España, el malo de la película, porque obliga a estas restricciones a quienes no quieren hacerlas. Vale, aceptamos el pulpo como animal de compañía, pero no deja de sorprender alguna que otra manifestación. Por ejemplo, lo que ha dicho el coordinador de IU, Antonio Maíllo -al que considero un político sensato-, quien ha afirmado que estos presupuestos van a ser un disgusto para el Partido Popular. Lo que uno piensa es que hubiese sido más bonito decir que no disgustan a la mayoría de los andaluces, porque si a los andaluces no les gustan ni tampoco al PP, quiere decir que el PP y la mayoría de los andaluces piensan lo mismo. De todas formas, uno entiende lo que quiere decir Maíllo, porque su propósito era defender los presupuestos andaluces como baluarte del furibundo deseo del PP de cargarse la protección a los pobres y proteger los privilegios de los ricos. Vieja canción que ya solamente se la cree el que la quiere creer.

Quienes sí se creen que van a estar peor de lo que están son los empleados públicos de la Junta de Andalucía, gran parte de ellos mileuristas, que ven cómo se les vuelven a quitar los complementos de las pagas extras, después de sufrir varios años de congelación salarial, y que su poder adquisitivo continua en caída libre. Se podría haber pensado en otra forma de ahorrar, pero ellos son la solución más fácil.

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