La ciudad y los días

Carlos Colón

¿De qué se sorprenden?

DE qué se sorprenden quienes lo hacen ante el ático surgido como por arte de magia (negra) sobre la mismísima fachada de la Casa de la Moneda? En el franquismo, la Transición y la democracia la Casa de la Moneda no ha dejado de ser cercada, hostigada, amputada y desfigurada.

¿No le chutaron por uno de sus lados unos pisos a lo Gran Vía madrileña en versión provinciana? ¿No le hicieron una teatroctomía -vaciamiento de teatro, dejando sólo la cáscara de los muros- al vecino Coliseo España, uno de los teatros más hermosos de Sevilla? ¿No construyeron frente a ella el horroroso mamotreto de Hacienda? Y, más recientemente, ¿no restauraron su interior con un criterio pseudo historicista que la dejó con un aire de mesón manchego o de decorado de teatro clásico made in Paseo de la Habana, Nuria Torray e Ismael Merlo? ¿No han convirtido la vecina Puerta de Jerez en un apeadero de pueblo? ¿No cortaron todos los árboles del tramo que va de la Puerta de Jerez a Santo Tomás como primera medida cívica, ecológica y humanizadora de la peatonalización que ha convertido la Avenida en un desierto gris de losas? ¿No había demostrado ya el PSOE su pasión por las alturas y los áticos cuando aumentó la altura de su sede en Luis Montoto 9, destrozando una casa modernista construida en 1906 por Simón Barris (autor del palacio Sánchez Dalp, hoy Corte Inglés, en el Duque: tenía la negra el hombre)? Entonces, ¿de qué sorprenderse?

Llueve sobre mojado. Se destroza sobre lo destrozado. ¿De qué se escandalizan quienes lo hacen porque el delegado provincial de Cultura, cuya Comisión de Patrimonio dio luz verde a este proyecto, lo haya paralizado aduciendo que se dio cuenta del asunto cuando se daba un paseíto por allí? No es broma. Son sus palabras: "Paseando por la zona me llamó la atención [el nuevo volumen] y me percaté de que era una de las obras de rehabilitación que habíamos aprobado en Comisión… Solicité la visita a la obra de técnicos de la Delegación para que se estudiara el caso a fondo. A la vista de lo que resolvieron, con el añadido de con esa nueva altura se sobrepasaba los límites establecidos de manera inadmisible, solicité la paralización de la obra a pesar de las fuertes discrepancias en el seno de la propia delegación". Éste es el mismo señor que ha dado por buenas las setas de la Encarnación o que aseguró que tras el laredicidio (la conversión del Laredo en el barcito de la Stacy Malibú del mariquitucio Smithers de los Simpson) se respetarían al menos los rótulos. Y ni eso. ¿De qué escandalizarse, entonces? ¿Alguien espera algo del PSOE en lo que al patrimonio se refiere?

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