Editorial

La subida del IVA tira del IPC hacia arriba

L A decisión del Gobierno de rebajar el déficit público, junto a los recortes en materia social, también ha implicado, dada la necesidad de recaudar nuevos ingresos fiscales, un alza tributaria sobre el consumo. Esencialmente a través del IVA. Tal estrategia, que busca compensar los errores del primer tramo de la legislatura, cuando el presidente negaba la crisis y se resistía a mover ficha mientras la situación económica se deterioraba, está teniendo ya una repercusión directa en el bolsillo de los ciudadanos. Como suele ocurrir, son ellos los que al final terminan pagando los errores de los gobernantes. El dato oficial del IPC conocido ayer es un buen ejemplo del reverso de este tipo de decisiones: el coste de la vida, en su cálculo interanual, roza ya casi el 2%, la cifra que el propio Ejecutivo tenía como previsión para la totalidad del año. Este ascenso se produce además en un mes en el que debido a las rebajas la inflación debería haberse moderado. Todo indica que probablemente en lo que resta de 2010 volverán a producirse alzas en este índice. Un factor que a buen seguro influirá en que los ciudadanos limiten su consumo y, en consecuencia, retrasen decisiones importantes que podrían contribuir a animar la economía. El crecimiento del PIB español, confirmado ayer por el INE, pero adelantado hace unos días por el Banco de España, ha sido de apenas dos décimas, una más que el trimestre previo. No es un mal dato, pero resulta a todas luces insuficiente para que pueda confiarse en una inminente recuperación económica. Mucho menos para esperar un cambio de tendencia que ayude a reducir el paro. La economía española sigue en la cuerda floja: con un desempleo intolerable, sin suficientes inversiones públicas y con las empresas en aprietos, el panorama no induce al optimismo. Los datos del próximo trimestre no serán buenos. Tanto el Banco de España como el Gobierno han augurado una recaída tras el tímido ascenso de los últimos meses. La prima de riesgo española ha vuelto a encarecerse y en el horizonte se apuntan nuevos recortes sociales. España corre el riesgo de quedarse estancada en relación a economías europeas como la alemana, que ya crece al 2%. Si la inflación sigue en ascenso y no salimos del túnel, la subida de los tipos de interés que aplicará el BCE en cuanto constate la recuperación continental puede convertirse en una nueva pésima noticia para España.

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