La ciudad y los días

carlos / colón

¿Se suicida Europa?

LA crisis de los refugiados, sobrevenida cuando apenas se salía de la crisis económica, hace que las frágiles junturas de Europa crujan. Crecen los populismos de extrema derecha y en España -siempre diferente- el de extrema izquierda. Hollande y Merkel se reúnen el domingo en Estrasburgo para preparar la cumbre europea del 18 y 19 de febrero. El miedo a una crisis económica global hundía ayer las bolsas europeas…

Cuando un temor personal se convierte en un discurso progresivamente consensuado es inevitable sentir el miedo del hipocondríaco al que un médico le dice que sus imaginados temores se han hecho realidad. Dos de estos médicos -entre otros muchos, desde Steiner a Fumaroli pasando por Bauman o Todorov- son el Nobel de Economía Paul Krugman y el político alemán Joschka Fischer.

En un artículo publicado el pasado noviembre en El País, Krugman, partiendo de la unidad nacional creada por Lincoln -los Estados Unidos nacieron dos veces: en 1776 y en 1865-, escribía: "Piensen en el desastre que está eclipsando el proyecto europeo en distintos frentes: la crisis financiera, la crisis de los refugiados y los atentados terroristas… En cada uno de estos casos, la capacidad de Europa para protegerse a sí misma se ha visto socavada por su unión imperfecta…. A los dirigentes europeos les preocupa, con razón, que cada una de estas acciones perjudique al proyecto europeo en general. Pero ¿qué alternativa realista hay? Desconozco la respuesta. Tan sólo me siento agradecido de que Estados Unidos tenga la clase de unidad con la que Europa solo puede soñar, al menos por ahora".

Tres meses más tarde escribe Fischer en el mismo diario: "La aciaga posibilidad del suicidio de Europa ya no es impensable. ¿Qué pasará si la política de Merkel hacia los refugiados supone el fin de su Gobierno, si Reino Unido abandona la Unión Europea o si la populista Le Pen se hace con la presidencia?... Claro que el suicidio es evitable. Pero quienes alegremente cincelan la posición de Merkel, la identidad europea de Reino Unido y los valores iluministas de Francia amenazan con socavar la cornisa en la que hoy todos estamos parados".

Esta cornisa es la Europa que se ha ido construyendo desde Grecia, Roma, Carlomagno, las universidades medievales, el Humanismo, la Ilustración o la proclamación de los Derechos del Hombre. Y la estamos socavando los europeos por ignorar nuestros valores y no saber afrontar desde ellos nuestro futuro.

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