JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero afronta mañana en el Congreso una nueva sesión para informar de las acciones de su Gobierno contra la crisis. Está bien que así sea, y que la intervención de produzca en sede parlamentaria, porque en las últimas semanas hemos comprobado cómo la crisis está provocando el desconcierto en el Ejecutivo. Días después de que Rodríguez Zapatero se reuniera con los presidentes de las principales entidades financieras del país, su ministro de Industria, Miguel Sebastián, ponía en boca del Gobierno que a éste se le estaba acabando la paciencia con los bancos, palabras corregidas por un destacado miembro del PSOE que ni siquiera forma parte del Ejecutivo. La secretaria de Estado de Empleo anunciaba que el Ejecutivo contemplaba la posibilidad de que el paro alcanzase este año los cuatro millones de personas, aunque su ministro negaba poco después que tal cifra figurase en su agenda de previsiones. Y, mientras tanto, el vicepresidente económico, Pedro Solbes, es puesto en duda por compañeros de Gabinete y dirigentes socialistas porque consideran que no es una persona con liderazgo suficiente para afrontar un periodo de recesión profundo y duradero. La crisis económica mundial ya ha enseñado su rostro particular en España, donde el estallido de la burbuja inmobiliaria y los problemas estructurales de nuestra economía se traducen en un crecimiento excepcional del paro. A dos asuntos básicos debería responder el presidente mañana martes. Cómo reactivar el crédito y cómo parar la sangría de destrucción de puestos de trabajo. Las inyecciones de dinero a la banca han servido para evitar desastres financieros, pero no han conseguido que la corriente llegue hasta las empresas. Porque el problema ya no es que falten apoyos para nuevas inversiones, sino que muchas empresas no encuentran financiación para su actividad diaria. La diatriba sobre la culpa o no de los bancos debe quedar atrás para dar paso a acciones eficaces que desbloqueen la situación. A Rodríguez Zapatero le ha llegado la hora de la verdad de esta legislatura. De nada le vale escudarse en la naturaleza internacional de la crisis o esconderse detrás de los problemas del principal partido de la oposición.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios