LA niña de Rajoy ataca de nuevo. Bueno, no exactamente la niña, sino quien la inventó en la campaña para las elecciones generales de 2008 como metáfora de un futuro que el candidato del PP aseguraba esplendoroso. Como Rajoy perdió las elecciones, de la niña nunca más se supo.

El que vuelve ahora a la escena pública española es el mismo equipo asesor que contrató Rajoy para aquella ocasión y de cuyos cráneos privilegiados nació la idea de asociar al PP con la imagen de una cándida criatura abrumada de preguntas sobre el porvenir. Me pongo valleinclanesco-esperpéntico con lo de los cráneos para mostrar ironía: han parido un nuevo hito para la historia de las campañas políticas.

Los consultores han hecho una encuesta con 1.700 entrevistas para ayudar al Partido Popular a poner en marcha una estrategia de campaña que le dé la victoria el domingo. Han baremado los datos, escrutado las voluntades expresa e implícita de los sondeados y aplicado los factores de corrección pertinentes y han llegado a un conjunto de conclusiones impresionantes. Impresionantes por lo fútiles, perogrullescas y simplonas.

Apunten. "Las elecciones europeas no deben plantearse como una moción de censura ni como una comparación Zapatero/Rajoy, porque volvería a ganar Zapatero", avisan los estrategas, descubriéndonos que Zapatero siempre le gana a Rajoy en los enfrentamientos cara a cara. "La opinión pública está muy molesta con la cuestión económica. Podría significar un voto de castigo para el PSOE", añaden. ¿Molesta la opinión pública a causa de la crisis? Oigan, pues no nos habíamos dado ni cuenta. "El gasto social es el gran activo de los socialistas. Jaime Mayor Oreja es muy de derechas", culminan. Joder, pues si no nos dicen que Mayor Oreja es de derechas es que ni nos hubiéramos percatado, de lo mucho y bien que lo viene ocultando desde que era ministro y sin interrupción.

El informe de estos gurús de la comunicación debe haber caído como una bomba en la calle Génova, donde Rajoy, Cospedal, Soraya y el propio Mayor Oreja habrán tenido que cambiar sobre la marcha, y de manera radical, todos los planteamientos de campaña que, en su ignorancia, habían preparado. ¿Cómo iban a sospechar siquiera que la gente considera muy de derechas al candidato a eurodiputado, que Mariano tiene menos carisma que Zapatero y que hay cabreo -bueno, cabreo no, sólo molestias- a cuenta de la crisis? Menos mal que el de la niña de Rajoy estaba disponible, previo sustancioso contrato, para iluminarles en este trance electoral. Si no, pierden las elecciones, seguro.

Bienvenido, míster Chance, a la corte del rey Mariano.

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