Crónica personal

Pilar Cernuda

A por todas

SE están tragando las lágrimas, controlando la rabia y sin dejarse llevar por el desánimo. La gran familia de la Guardia Civil vive con especial amargura la tragedia de los dos últimos días, la bomba en la casa cuartel de Burgos les ha provocado la angustia en la piel, no quieren ni imaginar lo que podría haber sido el atentado si los terroristas hubieran alcanzado su objetivo; la lapa en el coche de Calviá les ha dejado con dos huecos en la plantilla y sobre todo en el corazón, el de los dos jóvenes guardias que han caído en acto de servicio.

Se tragaron las lágrimas y controlaron la rabia para identificar a los asesinos. Y lo han conseguido, seis rostros están ya en los carteles que advierten que esos seis hombres y mujeres son terroristas, peligrosos, unos desalmados. Los guardias civiles han trabajado, como siempre, bien. Y eso que el atentado de Mallorca les rompió los esquemas: ETA les lanzaba un reto al cometer su brutal fechoría en una isla, donde siempre es difícil la escapatoria, y además en una isla en la que hay establecido un gran dispositivo de seguridad por la inminente llegada de los Reyes.

Con ese reto, con ese envite, los etarras pretendían dos cosas: una, hacer creer que es mentira lo que todo el mundo sabe que es cierto, que andan maltrechos aunque todavía tienen capacidad de matar; segunda, hacer creer también que cuentan con una sólida infraestructura. No es eso lo que dice la Policía y la Guardia civil, que contabilizan tres comandos y menos capacidad de captar nuevos jóvenes para su milicia terrorista. El tiempo dirá si efectivamente los etarras son tan fuertes y son tantos como han querido hacer ver con estos dos atentados.

Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, ahora más que nunca, van a por todas contra ETA. La primera prueba de esa disposición a pelear hasta que caigan los terroristas es que la identificación de los asesinos no ha tardado ni veinticuatro horas en llegar. Pero habrá más, podemos apostar a que en poco tiempo tendremos los titulares de que los asesinos de Calviá han sido detenidos por los compañeros de Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva. Que es lo que quiere la Guardia Civil y lo que queremos todos.

Los etarras han llenado de dolor los preparativos de las vacaciones y desde luego no han dejado el ánimo muy alto. Pero hay que sobreponerse a todo y seguir adelante. Es lo que merecen las víctimas, lo que merecen sus familiares y amigos, y los que merecen los compañeros de Carlos y Diego, que una vez más han dado ejemplo tragándose las lágrimas para buscar a los asesinos debajo de las piedras.

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