la esquina

José Aguilar

Y todavía se preguntan...

OPORTUNAMENTE publicados en la recta final de la campaña, se van conociendo los datos del abuso al que se han entregado algunos alcaldes socialistas de larga duración. Si el caso de los ERE golpea la credibilidad de la Junta, estos escándalos de menor cuantía minan, aquí y allá, las posibilidades electorales del PSOE en su conjunto. Son facturas atrasadas que no hay plan de pago a proveedores capaz de saldar. Se saldan en las urnas.

Como el caso de Burguillos, localidad sevillana de seis mil habitantes. Quien fue su alcalde durante catorce años, el socialista Juan José López, se gastó en cuatro (entre 2005 y 2008) 174.000 euros en comidas con las tarjetas de crédito a nombre del Ayuntamiento. Para los que aún calculan en pesetas: más de veintiocho millones. ¡Qué manera de comer! Sobre todo, ¡qué manera de comer bien! Bueno, no fue él solo el que dejó esta roncha en las cuentas del consistorio por sus hábitos gastronómicos. Las dos tarjetas eran utilizadas indistintamente -se ve que había confianza- por el alcalde López y por el gerente de la sociedad municipal Burguillos Natural, que entró en concurso de acreedores en 2009. No me extraña. Ayuntamiento y empresa han acumulado una deuda de 70 millones (esta vez, en euros).

Alcalde y gerente tiraron de visa con verdadera fruición. Las facturas divulgadas por el PP, que logró la Alcaldía el año pasado, hablan de restaurantes postineros a los que la gente normal de Burguillos, y de cualquier sitio, no puede acudir nunca o sólo por celebraciones especiales, relojes y plumas estilográficas de lujo y otros regalos, un viaje a Bucarest -que ya son ganas-... todo lo que los dos gastosos dirán ahora que eran presentes a personas o empresas que habrían beneficiado al pueblo de Burguillos. Pregunta indiscreta: ¿qué empresario, inversor o gestor ha favorecido tanto y de qué forma a un pueblo tan pequeño como para que se le regale un reloj de 3.400 euros?

Como el caso de Villamartín, en Cádiz. El alcalde andalucista ha denunciado que su predecesor, el socialista José Luis Calvillo, mandó pagar la factura de una reserva de tres habitaciones en un hotel de Sevilla durante tres días de abril de 2008, del 12 al 15, para tratar los problemas de abastecimiento de agua de la población. ¿12 a 15 de abril de 2008? El fin de semana de la simpar Feria de la capital andaluza. Calvillo dice que él no se alojó en el hotel, pero su ayuntamiento pagó la estancia a alguien en unas fechas en las que ninguna institución está abierta para gestionar nada. ¿Quién será ese alguien tan bien tratado por la corporación local?

Y todavía se preguntan por qué van a perder las elecciones...

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