La ciudad y los días

Carlos Colón

De tontos, asesinos y fascistas

YA saben lo del socialista Pedro Castro, alcalde de Getafe y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias: "¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?". Lo oí el miércoles pidiendo perdón con la boca chica, aprovechando la ocasión para dar a entender que a la derecha no le interesan las pensiones, la sanidad y la educación (como si todos los votantes del PP fueran como las marquesas que dibujada Serafín en La Codorniz) y en el fondo mostrándose orgulloso de su castizo carácter ("era Pedro Castro en estado puro, me dijeron mis amigos"). Que un alto cargo califique de tontos de los cojones a 10.277.809 españoles es algo más serio que una anécdota. Y además del grosero insulto está la espinosa cuestión del "todavía". ¿Qué quiere decir con lo de "que todavía vota a la derecha"? ¿Que llegará un momento en el que la luz de la razón, que por supuesto ilumina sólo a los votantes del PSOE, despertará de su modorra elitista, egoísta e insolidaria a los votantes del PP? ¿Que llegará la hora en que no se permitirá votar a la derecha? Lo de calificar de "tonto de los cojones" a quien "todavía vota a la derecha" me recuerda al fascista de Amarcord que, mientras obligaba a tragar aceite de ricino al desdichado padre de familia, murmuraba compungido: "¿Por qué se empeñan en no comprendernos? ¿Por qué nos obligan a hacer esto?".

Ya saben lo de Piqué en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, agredido e insultado por unos estudiantes que coreaban "fuera fascistas de la universidad" y le llamaron "asesino" (podían coger un autobús e irse a Azpeitia a gritarlo). Dado que lo fascista es agredir, insultar y coartar la libertad de expresión, los únicos fascistas que allí había eran ellos.

Y ya saben lo de ANV en Azpeitia, negándose a condenar el asesinato de Ignacio Uría. Sus socios de gobierno, los concejales de Aralar y Eusko Alkartasuna que hicieron posible que ANV se hiciera con el Ayuntamiento, han abandonado la coalición. Demasiado tarde. El PNV ganó allí las últimas elecciones (ocho concejales) seguido por ANV (seis) que, gracias al apoyo de Aralar (dos) y EA (uno), logró hacerse con el gobierno municipal. Bien está que ahora lo abandonen; pero cuando lo apoyaron ya sabían de qué parte estaba ANV. Como también lo sabía el Gobierno de España cuando les permitió presentarse a las últimas elecciones y lo sabe ahora, a punto de que la lluvia de millones del plan de empleo urgente caiga también sobre los municipios gobernados por ANV. ¿Quiénes actúan en Getafe, en la Complutense y en Azpeitia como fascistas?

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