Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

La tragedia roja

JUEGO de Tronos, la serie preferida de Pablo Iglesias, bebe de las mismas leyendas de las que se nutrió Shakespeare para escribir sus tragedias. Tania Sánchez es Regan, la hija desagradecida que ha dejado desnudo a su padre, al rey Lear, a Cayo Lara, que creyó seguir siendo rey una vez que hubo repartido sus tierras, poderes y ejércitos. Ay, cuando Cayo renunció a ser candidato a la Moncloa perdió también el cetro, y el joven Alberto Garzón y la joven Tania Sánchez estuvieron dispuestos a empaquetar a este loco literario más cercano a Lear que a su paisano Alonso Quijano. Garzón entiende que la convergencia con Podemos es el único modo de salvar el reino de IU, pero lo quiere hacer sin traumas, sin entregar las llaves como Boabdil, pero Tania -qué nombre más dramático- impetuosa, no aguanta más a la corte del rey, tan viejos como él, tan podridos en sus cajas, y se ha lanzado a incorporarse a las tropas de Pablo, su amado. Éste avanza hasta sumar al reino caído de Lear otros más, y por la noche se le aparece la sombra del fantasma del padre de Hamlet corporizado en Julio Anguita. "Del PSOE, nadie se puede fiar", advierte la sombra. La misma que temía Susana Díaz, por eso rompió. Como en las grandes tragedias, en IU son hermanos o amantes. Iglesias acompañó a Garzón en su estreno televisivo, pronto al viejo Lear sólo le quedará un jergón de paja.

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