crónica personal

Pilar Cernuda

La trastienda

VARIAS de las personalidades que se sentaron en torno a la mesa de presidentes autonómicos cuentan que vieron a Rajoy seguro de que hace lo que debe hacer, que no lo está pasando bien porque es consciente de las penurias que sufren millones de españoles, que confía en que antes de que finalice 2013 la cosa habrá cambiado para bien, y que a pesar de las presiones que recibe de los banqueros no piensa pedir el rescate hasta que no esté absolutamente seguro de que es el momento oportuno para hacerlo.

Cuentan también que el presidente no comprende que no se cumplan los acuerdos de los Consejos de la UE y que está muy satisfecho por el tono en que se ha celebrado su encuentro con el comisario de Economía y Competencia y vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, que en los últimos meses se ha alineado siempre con España frente a otros compañeros de Comisión o ministros de Economía que ponen permanentemente en cuestión las decisiones del Gobierno español, y dan la impresión de que esperan que fracase en sus intentos de hacer lo posible, y lo imposible, para lograr que este país salga adelante. Entre otros el ministro finlandés de Finanzas, de la misma nacionalidad que Olli Rehn.

La trastienda de la conferencia de presidentes en la que Rajoy transmitió la impresión de que sabe lo que se trae entre manos, o al menos así lo percibieron varios de los asistentes, coincide con lo que algunos empresarios comentan este otoño: algo se mueve, el mercado empieza a reaccionar. Es importante, básico. Como decía un ministro hace unos días en una reunión con media docena de periodistas, los que mandan son los mercados, no los que hacen política. La percepción de un Rajoy menos agobiado que hace meses se complementa con las palabras de la directora gerente del FMI, Cristine Lagarde, que considera "muy valientes" las medidas tomadas por el Gobierno.

Dos reformas fueron presentadas siempre como básicas para generar confianza de los inversores y de las instituciones que nos pueden echar una mano: la reforma del sistema financiero y la de las administraciones públicas. Sólo así se crearía empleo. La primera se ha hecho aunque queda ahora la incógnita del rescate y las condiciones para ese rescate, visto lo visto poco se puede fiar uno ya de las decisiones que se toman en los Consejos Europeos; como tampoco es muy fiable la canciller Merkel, con tanta mano en el BCE. En cuanto a la de las administraciones públicas, lejos estamos de lo que anunciaron Montoro y Beteta, pero al menos se ha reducido considerablemente el gasto y los gobiernos autonómicos ya aceptaron tiempo atrás las reglas para alcanzar el déficit marcado por ley, y ahora lo han rubricado en la Conferencia de Presidentes.

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