alto y claro

José Antonio Carrizosa

Un tren por encima

AL PSOE en Sevilla le ha pasado un tren por encima. Le ha pasado en la capital, donde la estrepitosa derrota de hace dos semanas quedará en los anales, y también en la provincia, en la que, a pesar de haberse salvado los muebles, la pérdida de poder ha sido más que notable: el PP va a gobernar sobre las tres cuartas partes de los habitantes de la provincia. El dato lo aportaba un hasta ahora destacado representante local durante una tensa reunión convocada esta semana en la sede de Luis Montoto para hacer balance de la situación. Y no es menor: refleja hasta qué punto lo ocurrido el 22-M deja a la maquinaria socialista profundamente herida en una capital y una provincia en la que hasta ahora, cuando se ponía en marcha, era de una eficacia asombrosa. Esas heridas en algún momento tendrán que provocar un debate profundo, que deberá llevar aparejado una renovación de planteamientos y también de personas.

Hay una realidad incuestionable: una crisis como la que padecemos y unos índices de desempleo como los que soportamos desde hace años se llevan por delante cualquier gobierno. Pero hay otra que es de plena aplicación en Sevilla y sobre todo en su capital: mientras el Partido Popular y Juan Ignacio Zoido, con el viento a favor, hacían bien todo lo que podían hacer, el PSOE y Juan Espadas, en medio de la peor tormenta conocida en décadas, lo hacían todo mal. Los veinte concejales conseguidos en Sevilla por el partido que representa a la derecha significan, ni más ni menos, que muchos votantes que hasta ahora o se decantaban por una opción de izquierdas o se quedaban en su casa han cruzado la línea y se han pasado al otro campo. Alguna vez Alfonso Guerra -cuya aportación como cierre de la lista de Espadas merece comentario aparte- dijo que cuando esto ocurre hacen falta muchos años para darle la vuelta a la situación.

La conclusión es que cuando el próximo sábado Juan Ignacio Zoido coja el bastón de mando en la Plaza Nueva, tendremos alcalde para tiempo. Seguramente para el que él quiera. Parte con mucho crédito y ha demostrado más que suficiente mano izquierda, nunca mejor dicho. Le habrá ayudado su inteligencia política y la crisis que no tiene fin. Pero también que le dejaron durante años todo el campo libre y que en el sprint final de la campaña ni se acertó en los modos ni, posiblemente, en las personas. De todo ello el PSOE de Sevilla tendrá que hacer, como se decía en el viejo catecismo, examen de conciencia, propósito de enmienda y cumplir la penitencia. Y esto último será lo más duro.

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