BREVIARIO

Alejandro V. García

La triple tragedia de Palma

AL margen de las tormentosas sospechas que acosan la honra de Urdangarín y sus socios, lo que más me gustó de la función (lo más artístico dentro de la tragedia) fue comprobar el estilo aristocrático con que camina el imputado real, como si calzara coturnos (una circunstancia que le distingue, de entrada, de cualquier plebeyo) y la persistencia de la prosodia borbónica a pesar de los tragos pasados y del relativo distanciamiento familiar. Pero más extraordinario aún fue el público que aguardó desde horas intempestivas en los bordes de la escena para entonar, como es preceptivo en las tragedias clásicas, primero el ditirambo ("Urdangarin, trabaja en Burger King") y luego las estrofas irónicas en versos yámbicos, trocaicos o equivalentes ("Que viene Urdangarin, cuidado con la cartera") hasta el ripio conclusivo de carácter político. Desde La toma de Mileto de Esquilo, es decir desde los orígenes del teatro no hay tragedia sin coro ni coro sin corifeo. Y allí, en la tragedia tres veces de Palma (Palma de Mallorca, duque de Palma y caso Palma-Arena) el respetable se mantuvo firme durante las largas horas de declaración. ¿Cómo culminará? Si acaba por Esquilo es probable que algún dios aliado evite el degüello; si termina por Sófocles puede que el castigo sea comprensivo, pero si acaba por Eurípides la humillación será absoluta.

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