La ciudad y los días

Carlos Colón

La última victoria

QUE un programa (Las gafas de Angelino, afortunadamente con pésimos resultados en su debut) nazca tirando 6.000 euros sobre una plaza abarrotada por criaturas que luchan para hacerse con algunos billetes, representa fielmente la sociedad que hace posible estos programas y esta televisión. La semana que viene amenazan con repetir el numerito en un pueblo andaluz. Se llenará la plaza andaluza, supongo, como se llenó la aragonesa. Saludarán los lugareños a las cámaras como si en realidad fueran lo que para ellos son: el Ojo de Dios que todo lo ve, todo lo cuenta y a todo le da sentido por su mero ser grabado y emitido; porque los actuales modelos televisivos son una versión a la vez bíblica (Sinaí en el que a diario el poder del consumo dicta su ley), cartesiana (salgo por la tele, luego existo) y revolucionaria (de cada grupo según sus intereses, a cada telespectador según sus carencias) de lo que antes representaron la religión, el pensamiento o la política.

Esta misma cadena, que es la "progresista" Tele 5, organizó un gran espectáculo para la presentación en el Teatro Gran Vía de Madrid del último capítulo de su serie Sin tetas no hay paraíso. En la crónica difundida por la cadena bajo el título "Brillos, tetas y codazos en el paraíso", se escribía: "Todo vale cuando tan sólo te separan unos centímetros de tus ídolos y más cuando hemos conocido a niñas que habían venido desde Canarias tan sólo por vivir ese momento… Como buenos seguidores de Sin tetas, hemos intentado que nos desvelaran algunos secretos del último capítulo… ¿Traicionará Catalina al duque? ¿Morirá Jesús? Ha sido imposible, los sentimientos a flor de piel y la ducha de adrenalina constante de los cientos de seguidores sólo les dejaban dar las gracias...".

En tiempos de Franco se decía que estas cosas las urdía el poder para atontar a los ciudadanos. En tiempos "progres" se decía que las urdía la derecha capitalista para descerebrar a los consumidores. Estamos en democracia, la cadena que emite estas cosas -como la Cuatro de Fama y Tienes talento o la Sexta de Buenafuente y El intermedio- se autoproclama progresista, y gobierna el PSOE que lo ha hecho durante 19 años de los 30 de democracia. ¿Quién urde estas cosas ahora? La última victoria -tal vez la definitiva- del capitalismo más brutal, el consumismo más esclavizante, la irreflexión más alienante, el antihumanismo más bárbaro y la desideologización más reaccionaria ha sido hacerse pasar por progresista; logrando que el mayor partido de la izquierda, el PSOE, asuma sus no valores y se convierta en su representante.

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