Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

El último beso

LA campaña electoral que hoy finaliza arrancó, en realidad, hace más de 6 meses, con la del pasado 20-D. En todo este tiempo se ha podido ver diverso "postureo" entre las distintas fuerzas políticas y exhaustivos análisis sobre los posibles resultados electorales en relación con el sexo, edad y demás circunstancias de los votantes.

En este semestre largo cabe destacar como gesto demagógico y revelador del estilo de Podemos, el momento en el que su líder Iglesias, heterosexual confeso, besó en los labios a otro compañero del mismo sexo como símbolo de modernidad. Y dijo que se daría uno igual con Sánchez como sello de su acuerdo para gobernar. Ese tipo de besos, muy antiguos, lo prodigaban los jefes comunistas soviéticos. El Nobel Kertész apuntó en Sin destino la gran importancia de un beso, de un solo beso: del último beso.

Los estudios sobre las circunstancias personales y el voto han vuelto a resucitar conceptos pretéritos como el de los burgos podridos, en relación a las poblaciones o provincias dominadas por el caciquismo, y el voto de calidad, como el emitido por personas de mayor conocimiento e información. Parece que se busca enfrentar electores. Se compara el voto rural con el urbano y el del norte con el del sur. O se incide en que la gran mayoría de los sufragios de los jóvenes y de los inmigrantes son podemitas. También se dice que la mujer es más conservadora y que, sabiamente, no acaba de fiarse del coletas. Mientras se desprecia subliminalmente a los mayores de 55 años, sobre todo si son pensionistas, como si fueran una rémora para el país al cobrar y no colaborar con el cambio. Por tanto, las señoras maduras de cualquier pueblo del sur no votarían a Podemos ni amarradas: la sabiduría popular de estas damas andaluzas que saben cómo se las gastan Cañamero y compañía. Todos los votos son iguales, pero la experiencia es un grado.

Y el próximo domingo se consolida el mayor fraude electoral imaginable: presentarse Unidos Podemos como socialdemócratas cuando es la coalición de los viejos comunistas de IU y los comunistas jóvenes de Podemos. Un famoso intelectual afirmó que el comunismo busca la disolución del Estado tradicional. Y no hay duda de que Iglesias pretende dinamitar las estructuras territoriales y democráticas de España.

Una abuela andaluza podría advertirle a Sánchez: "Cuidado con el beso de Iglesias que es un Judas".

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