En tránsito

Eduardo Jordá

El último domingo

Acomienzos de mes murió en Londres Robert Kirby, el hombre que hizo los arreglos de cuerda para Nick Drake. Supongo que muy poca gente conoce a este hombre, un oscuro arreglista que siempre puso su talento al servicio de los demás, pero los que amamos la música de Nick Drake nunca podremos encontrar una forma convincente de darle las gracias. La obra de Nick Drake es quizá -o sin quizá- la más intemporal de toda la historia del rock. No suena antigua ni moderna, ni tampoco envejece porque parece contener un antídoto contra el paso del tiempo. Juntando sus tres discos oficiales y el disco póstumo de descartes y grabaciones caseras, Nick Drake sólo dejó unas dos horas de música. Es poquísimo, sin duda, pero sería difícil encontrar una música que tenga una densidad comparable (y hablo de densidad como una cualidad física, lo mismo que podría hablar de la energía oscura de los astrofísicos).

Pero es que la música de Nick Drake es así. Por su misteriosa belleza, nos hace pensar en el Bach de la Ofrenda musical, o en el quinteto para clarinete de Mozart, o quizá en alguna de las piezas para oboe y piano de Schumann; sin olvidar, por supuesto, los blues que Robert Jonson grabó encerrado en una habitación de un hotel de Dallas. Y Robert Kirby fue uno de los responsables de esesonido, y la persona que más cerca estuvo del enigma inextinguible que fue Nick Drake. Y por cierto que todavía nos hace falta encontrar el lugar de la costa andaluza donde Nick Drake pasó el verano de 1971 y donde compuso casi todo el material de Pink Moon. He leído que era la casa que el productor Chris Blackwell tenía "cerca de Algeciras". Si algún periodista tiene ganas de encontrarla, ahí tiene un tema para una buena primicia: la casa andaluza donde se compuso Pink Moon.

Hoy he buscado las dos piezas instrumentales que Nick Drake compuso para su disco Brayter Layter. Es imposible definir esas dos piezas, y quizá sólo sea posible llamarlas música de cámara, pero una música de cámara que fundiera tiempo y espacio, como si John Keats y Robert Jonson pudieran haberse encontrado en una taberna y se hubieran puesto a cantar juntos. Robert Kirby era el arreglista de estas dos piezas, que son las menos conocidas de Nick Drake. Es curioso que todos sus discos terminen con una canción más o menos alegre, más o menos optimista, más o menos compuesta en un estado de conformidad con la vida. Y así es Sunday, la canción que ahora escucho: suena como si alguien, en un domingo luminoso, tal vez de primavera, de pronto se sintiera en paz consigo mismo, por razones que nunca nadie sabrá. Las cuerdas de Robert Kirby, allá al fondo, son las que hacen posible este milagro. Así que démosle las gracias, ahora que ya pasó su último domingo.

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