Una universidad asequible, base de la movilidad social

LA decisión del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía de congelar, por cuarto año consecutivo, las tasas de los grados universitarios es acertada y merece nuestro aplauso. En tiempos pasados, desde este periódico hemos criticado en numerosas ocasiones la abultadísima deuda que la Administración andaluza había contraído con las universidades públicas, lo que las había puesto en una dificilísima situación y provocado la ruina de muchos pequeños proveedores que no pudieron soportar la morosidad de estas instituciones educativas. Sin embargo, es justo reconocer que el Gobierno autonómico también ha dado muestras de sensibilidad hacia las economías familiares que mantienen a los alumnos universitarios y esta decisión de congelar las tasas es una buena prueba de ello. Así las cosas, tal como propuso el Consejo Andaluz de Universidades, el precio del crédito para los estudios vuelve a fijarse, por cuarto año consecutivo, en 12,62 euros, el más barato de todo el conjunto de España, según el consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano.

Todo el mundo sabe que la educación es uno de los pilares fundamentales del Estado de bienestar. La movilidad social, ese mecanismo de oxigenación que evita que el sistema capitalista se convierta en una sociedad cerrada y de castas, requiere de una universidad abierta para que todos, independientemente de su origen, tengan la oportunidad de estudiar una carrera, que suele ser el camino más habitual y convencional para la ascensión social. No se trata sólo de las cabezas privilegiadas -que se suelen beneficiar de becas-, sino también de la aurea mediocritas (la dorada medianía), los estudiantes de nivel medio que serán los profesionales del futuro, sin los cuales el país no podría funcionar. Para estos alumnos, hijos en su mayoría de las clases medias, es fundamental una política de tasas asequibles para los bolsillos de sus padres, que es lo que está garantizando acertadamente la Junta de Andalucía.

Además, el Consejo de Gobierno, aprobó, entre otras muchas medidas, mantener los precios de los másteres tras la bajada del año pasado. Este medida es también oportuna y necesaria porque permite la continuidad de los estudios universitarios más allá del grado y, sobre todo, la especialización de los estudiantes, algo que es fundamental para la supervivencia en el mercado laboral actual.

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