Al punto

juan / ojeda

El "utopacto"

EN el tramo final de la campaña de las europeas hay que admitir que el entusiasmo popular es perfectamente descriptible, es decir, cortito con sifón, así que no parece que vayan a producirse aglomeraciones en la puerta de los colegios el próximo domingo. Eso sí, ha habido algunos temas tangenciales que, directa o indirectamente, o las dos cosas a la vez, han tenido una relevancia propia en estos últimos días. En primer lugar, el asesinato de Isabel Carrasco, presidenta provincial del PP y de la Diputación de León, por motivos que nada tienen que ver con la política, ha supuesto un duro golpe para los dirigentes populares y ha ocasionado que, durante un periodo de tiempo, se hablase más de este execrable suceso que del desarrollo de la campaña.

Por otro lado, la presentación de la moción de censura contra Monago en Extremadura también ha acaparado una serie de comentarios relacionados con la campaña. De hecho, algunos han interpretado que esa especie de autopuñalada que se ha dado el líder socialista Fernández Vara -quien, dicho de otra forma, ha quedado como la chata- era una maniobra táctica, porque estratégica es mucho decir, ideada en Ferraz para resaltar las incoherencias de IU que, por una parte, les disputa el voto de la izquierda, acusándolos de complicidad tácita con el PP y, por otro, se niegan a un pacto parecido al de Andalucía.

Por último, tenemos la sugerencia de Felipe González, dejada caer en una entrevista televisiva, insinuando la posibilidad de un pacto entre PSOE y PP, al estilo de la gran coalición que gobierna en Alemania. Esta propuesta, condicionada por los desconocidos avatares del tiempo y de los resultados electorales, ha caído muy mal dentro del aparato socialista, que la considera inoportuna y no realizable. Así, los dirigentes del PSOE no se han recatado en descalificarla, con el discurso del nunca jamás.

Lo que pasa es que hay pocos dirigentes socialistas que tengan el sentido de Estado de González, que lo que ha hecho es aventurar algo que sólo podría producirse en circunstancias muy especiales, tras las próximas elecciones generales, y que requeriría, entre otras cosas casi imposibles, del reconocimiento generalizado de su absoluta necesidad.

Se trata, seguramente, de una utopía que nunca llegaremos a ver realizada. Pero bueno, ahí está el utopacto.

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