No todo vale en una campaña electoral

LA campaña orquestada el domingo contra Pedro Sánchez por algunas cuentas de Twitter del PP y de personas y colectivos cercanos a Podemos se ha convertido, hasta el momento, en la maniobra política más sucia de esta campaña electoral. Un vídeo viralizado en esta red social mostraba al candidato del PSOE haciendo un gesto parecido al de limpiarse las manos tras saludar a una familia negra en Madrid. Todo indica que uno de los niños tenía las manos pringosas de helado, por lo que Sánchez hizo lo que cualquier persona hubiese hecho. Sin embargo, este aspecto nos parece completamente anecdótico y no merece ni una línea más de análisis. Lo que no nos parece en absoluto anecdótico es cómo reaccionaron algunos políticos populares, empezando por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, quien insinuó en un tuit que Sánchez había tenido un comportamiento racista. Difícilmente se puede caer más bajo en una campaña electoral. Pedro Sánchez puede o no tener muchos defectos como político, pero, desde luego, entre ellos no está el de un comportamiento tan reprochable como es el del racismo. Cifuentes, al igual que otros políticos populares -Isabel Díaz o Xavier García Albiol, entre otros- deberían pedir disculpas públicas al candidato socialista y aprender, de una vez por todas, que una campaña electoral debe consistir en la confrontación de ideas y argumentos para que los ciudadanos puedan decidir su voto, no en una sucesión de zancadillas y marrullerías varias que lo que pretenden es descalificar al adversario con argumentos falsos y completamente ajenos a la política.

Pero la reflexión no sólo debe afectar a los políticos, sino también se debe extender al conjunto de los ciudadanos y a su uso de las llamadas redes sociales, medios que, en muchas ocasiones, se han convertido en auténticas plataformas desde las que se difunden todo tipo de infamias y falsedades que afectan al honor y a la reputación de las personas. Twitter o Facebook son magníficas herramientas para la información y opinión ciudadana, y por eso es un deber de todos evitar que degeneren como lo hicieron el domingo con el linchamiento de Pedro Sánchez. Esperemos que lo ocurrido sea el último episodio de juego sucio en la presente campaña y que, el próximo domingo, los electores vayan a votar pensando en los argumentos y en la trayectoria real de los candidatos, no en las mentiras y las calumnias.

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