Manos arriba

Juan de la Huerga

Un verano para exigir objetivos

Si Joan Plaza resucitó al Cajasol, con este plantel, con la guinda de Bullock, aspira a crecer y sorprender en Europa

CON las crisis se azuza el ingenio. Jamás habría pensado servidor que con la reducción de presupuesto en el Cajasol -en todos los ámbitos, no sólo en el baloncesto- se asombraría con la plantilla compuesta mucho antes de lo previsto. Plaza pidió, Llaneza negoció y Chaves y el presidente Ollero dieron el visto bueno. El tembleque en la hinchada sevillana por la fugaz marcha de Savanovic se ha convertido, o se convertirá, en una tranquilidad manifiesta cuando el equipo eche a andar en la Liga y en Europa. Después del adiós del serbio, todo fueron parabienes: desde las renovaciones de Kirksay y Calloway al deslumbrante fichaje de Bullock, añadiendo las incorporaciones de un pívot muy serio como Paul Davis y de dos ala-pívots, Kaloyan Ivanov y Katelynas, capaces juntos de hacer olvidar al ya añorado amigo Dusko. Llega también Txemi Urtasun con ansias de crecer; a los dos chavales, Satoransky y Sastre, hay que seguir inculcándoles capacidad de superación, y Cabanas echará la correspondiente mano cuando así se lo requieran.

El equipo es más completo, mejor en términos generales, que la plantilla que se incrustó media temporada entre los cinco mejores de España, con los consiguientes premios de la Copa del Rey y de la fase por el título, cayendo dignamente en una y otra.

Si Plaza, con Tabak y Ocampo, obraron el milagro de resucitar a un club que caminaba a pasos agigantados hacia el barranco, no está mal exigir resultados, obviamente siendo realistas, para que la entidad, por mucha crisis que asfixie, se incorpore decididamente con los ocho buenos de la ACB y, por qué no, vaya eliminando rivales en pos de la Final Four -versión B, al corresponderle la A a la de la Euroliga- que se celebrará en abril quizás en Berlín. La plantilla, desde ya hay que decirlo, desprende un espíritu combativo, mucho más que el curso anterior; la defensa y el rebote serán cajistas. Toca afinar la puntería y ahí Bullock es capitán general. Ni 34 años ni gaitas.

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