pisando área

Jesús Alba

La verdad y la mentira de Guti

La defensa de lo autóctono frente a lo extranjero no existió para el genial medio cuando fichó por el Besiktas

PRONUNCIAR, así como así, el nombre de José María Gutiérrez no provoca reacciones alérgicas como convocar el de Guti. Unido al apodo del ex madridista, inmediatamente al pensamiento de no pocos aficionados acude un adjetivo: "Niñato". Con un talento fuera de serie y un giro de tobillo magistral, el de Torrejón de Ardoz comenzó a jugar más fuera del campo que dentro, lo que en este país tiene cosas malas y otras no tanto, sobre todo para el que lo practica o puede practicarlo.

Guti siempre se preocupó de ser una tendencia en todo. En sus compañías, en sus estrafalarias pintas y, ahora que las redes sociales marcan el paso, no ha querido dejar pasar la ocasión de dejar su sello a la vez que atizarle a Mourinho. Su azote tuitero al hombre que lo echó del Madrid, aunque esconde cuestiones que darían para varios e interesantes debates que incomodarían a muchos, es ventajista a más no poder. "Se roba más dinero si se ficha a un extranjero", ha dicho quien llegó a Turquía en una operación millonaria. Entonces, cuando era presentado a bombo y platillo en Estambul, no se acordó de las jóvenes promesas del Besiktas a quienes su llegada cerraba el paso. Aquéllos eran los Granero de entonces, y él, el Essien.

En una ciudad en la que todo lo que pasa con la cantera se mira con lupa, la frase de Guti ha ganado unos adeptos que, así, a bote pronto, son igual de injustos que el medio de doradas cabellera y barbita. En un fútbol en el que los fondos de inversión son, junto a la tele, los mecenas de los clubes, no es muy complicado pensar que alguna contraprestación acaba llegando. La palabra inversión, por naturaleza, tiene dos direcciones y no sólo una, aunque el camino de vuelta no sea inmediato, pero no matemos al reo antes de que lo enjuicie el tribunal. Lo peligroso empieza a ser cuando un mismo fondo está en varios clubes. Aún está fresco el recuerdo de Bahía y las dudas que generó hasta en apuestas y descensos. Todo es muy relativo y hay verdades y mentiras. Guti quizá fuera un niñato, pero también un grandísimo futbolista.

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