Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

La verdad de la verdad

LA verdad es un concepto que abarca sentimientos demasiado importantes como para que, en general, sean fácilmente aceptados. Es mucho más frecuente -hoy por ejemplo, que celebramos el Día de los Enamorados-, mantener las apariencias de una relación que hace tiempo dejó de funcionar, que asumir lo que, en realidad, en el trasfondo de tal pareja suceda. Por su parte, los medios también se dejan llevar -o nos dejamos llevar, para no quedarnos fuera ninguno- por esa inercia de lo "fácil" y, en lugar de confirmar las noticias que se suelen difundir, muchas son las ocasiones en las que aparecen en ellos informaciones que no sólo no son ciertas sino que, sobre todo, provocan serios quebraderos de cabeza a los protagonistas de esas historias.

Esta semana, por ejemplo, todo el mundo ha estado pendiente del supuesto distanciamiento entre la duquesa de Alba y Carmen Tello algo que, extendido por Enrique del Pozo en un programa de televisión, una y otra se han encargado de desmentir a diestro y siniestro. Claro que, como esposa y madre que es -con sus correspondientes obligaciones-, Carmen no pasa todo el día al lado de Cayetana pero, entre amigos, los vínculos que nos unen son siempre más fuertes que cualquier pequeña distancia o ínfimo inconveniente que nazcan en el camino. "Un barco frágil de papel parece a veces la amistad, pero jamás puede con él la más violenta tempestad...", cantaba el maravilloso Alberto Cortez con tanta emoción que, al escuchar su voz, nunca deja de estremecerme.

El caso es que, durante la inauguración del Rastrillo de la Asociación Nuevo Futuro -el miércoles pasado en Sevilla-, la mujer de Curro me aclaró que, menos mal, las cámaras de los reporteros no están presentes las veinticuatro horas de su vida y que, en muchos momentos, coincide con la duquesa sin que ninguna cámara sea testigo de esos encuentros (el viernes, sin ir muy lejos, tenían previsto almorzar juntas y, después, acercarse al Hotel Meliá Los Lebreros donde,aún hoy, podemos asistir para echar una mano en la causa de ayudar a los chicos y chicas más desfavorecidos de nuestra sociedad). Más allá, ambas se quedaron petrificadas al escuchar el testimonio del mencionado del Pozo acerca de un alejamiento que, nunca ha existido, ni, Dios mediante, existirá.

"Si las mentiras costaran dinero, quienes las lanzan, se pensarían hacerlo", afirma una creencia popular nunca más acertada que en estos tiempos que corren. Ojalá que, de dicho, comience a ser ya un hecho.

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