La ventana

Luis Carlos Peris

La vida, a la carta de la autenticidad

TRECE días antes había sido lo de Rafa Serna en Las Ventas y también en la suerte suprema, ese lance que da y quita en el que se le pierde la cara al toro un instante que puede ser fatal. Y en este sábado de Hogueras alicantinas, Manuel Escribano pasaba por el mismo trance que su joven colega el novillero Serna, el hijo de ese pregonero que puso en pie a Sevilla el Domingo de Pasión. Como en aquella tarde de domingo en Las Ventas, Manuel fue al todo o nada con la mirada en el morrillo del adolfo con el que tan bien dialogó. La vida a una carta en ese ritual en el que se muere de verdad. Fue como lo de Manolete en Linares y por ir con la sinceridad por delante, con la mirada en el morrillo y las ingles a merced de las dos guadañas que cada toro lleva en sus sienes. Pero a Dios gracias, tanto Rafa como Manuel estaban en dos plazas del primer mundo, que si no...

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios