Cuchillo sin filo

Francisco Correal

La vida es eterna en cinco minutos

CUANDO llegué al hotel Inglaterra, el acto ya llegaba a su final. Uno de los autores del libro que se presentaba recordó la canción de Víctor Jara Te recuerdo, Amanda para evocar la intensa vida del sindicalista Eduardo Saborido. Ha sido tan combativo como el que más, tan vehemente como el que más: pero en todo lo que ha hecho hay un poso sentimental que le da a esa lucha un barniz de épica y de dignidad. Su eternidad de los cinco minutos.

En la copa que siguió a la puesta de largo del libro La Sevilla que perdimos, del que son autores Joaquín Arbide y Juan Morales, que regentó el bar del Parlamento de Andalucía, hice las presentaciones entre Saborido, histórico dirigente de Comisiones, y María Teresa Alvarado, viuda de Manuel Otero Luna, que fue líder natural de los empresarios andaluces. María Teresa ha sido nuera, esposa y madre de tres Manuel Otero que han llevado las riendas del hotel que este año cumple sus 150 años de historia. Saborido le contó a la reina madre del Inglaterra que su abuelo trabajó de camarero en el hotel y también le correspondió parte del botín cuando los hermanos Carrére, los franceses que transformaron la fonda en hotel, repartieron las acciones al no tener descendencia.

Pese a que en este hotel se alojaron escritores como Hans Christian Andersen, Pierre Louÿs, Italo Calvino, Juan Goytisolo, Alfonso Grosso o Hugh Thomas, no es fácil que desde la ficción se alcance el rocambole que se llegó a vivir: el Carrère que mandaba en el hotel vivía con la obsesión de que lo iban a envenenar. Entre las competencias de Manuel Otero Ruiz figuraba la de probar todos los alimentos de los que después daría cuenta el dueño del establecimiento. Esa confianza y el don de los idiomas que le dio acompañar por medio mundo a su padre, el maestro de bailes José Otero Aranda, lo catapultaron a la dirección del hotel.

Saborido saludaba a unos y otros. Su equipo jugaba en Elche, mientras el eterno rival la misma noche jugaba en Praga. Allí hay menos palmeras. "¡Dónde va a parar!". El día 20 de este mes se cumple un nuevo aniversario del atentado contra Carrero Blanco. Ese mismo día se iniciaba en las Salesas de Madrid el llamado Proceso 1001 contra la cúpula de Comisiones Obreras, incluidos los sevillanos Soto, Acosta y Saborido. Al nieto del camarero del hotel Inglaterra, huésped de cárceles de media España, lo detuvieron mientras tarareaba Yo sé que este verano te vas a enamorar. El sindicato que empezó a horadar los cimientos del franquismo lo llevaban Saborido, Nicolás Sartorius y Juanita, que así se llamaba la secretaria de Luis Aguilé que le facilitaba al sindicato la oficina y el teléfono del cantante.

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