La ventana

Luis Carlos Peris

La vida y sus tremendos bandazos

ANTAÑAZO, el día de hoy era algo así como la entrada del invierno, una entrada tácita que se oficializaba mediante unas colas ante el camposanto en que nos poníamos el abrigo por vez primera y el vaho saliendo de los cuerpos era moneda generalizada. Día de Todos los Santos, que es la fórmula de honrar a los difuntos que fueron al cielo. Ahora, como ya hasta hubo un Papa que puso por embusteros a sus predecesores negando la existencia del cielo, nada es igual, ni siquiera se parece a aquello. Los tiempos han cambiado tanto que hoy desde la guarderías se inocula a los niños el fervor por Halloween, esa celebración macabra en la que la muerte tiene un inusitado protagonismo. Es más, ya ni siquiera sale vaho de los que guardan cola en el cementerio para honrar a los suyos porque ni hace el frío que hacía entonces y porque, qué caramba, ni siquiera las colas son como aquellas.

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