BREVIARIO

Alejandro V. García

Un yerno es un yerno

DESENGAÑÉMONOS. No hay modelos de familia perfectos. Como suele decir el Papa se han perdido las formas y el relativismo ha ganado la partida. La Familia Real tampoco representa el modelo impecable que las demás parentelas del reino deben imitar. Lo que ha ocurrido esta semana con la Familia Real es muy raro. Todos los periódicos interpretaron con una inquietante normalidad que la Casa había excluido, como quien se deshace de un televisor que no funciona, al duque de Palma, Iñaki Urdangarín, del círculo familiar por su conducta sospechosa. Durante un día completo, hasta que no se produjo la matización, todo el país asumió con asombrosa naturalidad que el duque había sido expulsado por decisión del pater familia o de sus consejeros. Casi nadie se cuestionó cómo se puede despedir a alguien de una familia, de qué clase de poder inflexible y estricto hay que estar investido para fulminar de un día para otro a los yernos. Luego supimos que fue un malentendido fruto de un desgraciado error de comunicación y que, como dijo Gertrude Stein de la rosa, un yerno siempre es un yerno es un yerno... Y con la misma naturalidad con que lo dimos por excluido lo integramos. Es el hálito enigmático y sobrenatural que rodea a las monarquías. Aquí y en los cuentos de princesas.

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